dijous, 29 de gener del 2026

Reunión con el Prior de Montserrat sobre la cobarde retirada del monumento al Requeté

 

Reunión con el Prior de Montserrat sobre la cobarde retirada del monumento al Requeté


Publicamos, por primera vez, el contenido y los detalles de la reunión con el Prior de Montserrat durante el histórico acto del 29 de enero de 2022.


Fue una reunión improvisada, a petición del Prior. Duró más de una hora, en un clima correcto pero serio y grave.




El 29 de enero de 2022 tuvo lugar un histórico acto en Montserrat que reunió a medio millar de carlistas en protesta y desagravio por la cobarde retirada del monumento al Requeté, con la excusa de la Ley de (Des)memoria Democrática.

La crónica del acto publicada en su día ya informó que, tras la lectura del Manifiesto, éste fue «entregado en mano al Prior de la Abadía, P. Bernat Juliol, por parte de Helena Escolano y del presidente del Círculo Tradicionalista, J.L. Escobedo», pero no se dieron más detalles de este encuentro. Hoy, con ocasión del aniversario del acto, consideramos oportuno publicar, por primera vez, los detalles de la reunión.

Recordemos los antecedentes. La Abadía de Montserrat había retirado, sin aviso, el monumento al Requeté yacente que se emplazaba ante la Cripta-Mausoleo donde reposan para la eternidad los cuerpos de 319 requetés del Terç de la Mare de Déu de Montserrat. Poco después, el 15 de enero de 2022, el Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés, de la Comunión Tradicionalista, emitió un comunicado de repudio e impulsó el histórico acto de homenaje, protesta y desagravio, del 29 de enero de 2022. En este acto, nuestro capellán, mossèn Emmanuel Pujol, rezó el Vía Crucis ante la Cripta-Mausoleo; depositamos una ofrenda floral en el lugar donde se erigía el monumento retirado; a continuación, procesionamos en fila de a dos hasta la explanada de la Abadía, mientras entonábamos en gregoriano las Letanías de los santos; y, una vez en la explanada, nuestra margarita Helena Escolano leyó el manifiesto en el claustro gótico, junto a la entrada principal de la Abadía.



Habíamos previsto, tras la lectura del manifiesto, grapar en la puerta principal de la Abadía una copia del mismo en tamaño DIN A-3, a todo color y plastificada, que llevábamos preparada para tal efecto. Pero no fue necesario. Mientras se leían las últimas palabras del manifiesto, el jefe de seguridad de la Abadía y el comisario de los Mossos d’Esquadra en Montserrat informaron a José Luis Escobedo, jefe del Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés, que el Prior de Montserrat deseaba recibir a los responsables de acto, sin haber mediado petición por nuestra parte.

Así, José Luis Escobedo y Helena Escolano fuimos acompañados por el jefe de seguridad de la Abadía hasta una amplia sala de visitas donde nos esperaba el Prior de Montserrat, que en aquel momento era el P. Bernat Juliol i Galí. Esta sala se ubicaba en las plantas intermedias de la fachada principal, sobre la entrada a la Abadía, y contaba con unos ventanales que se asomaban a la explanada y al claustro gótico que, escasos minutos antes, había sido el escenario de nuestra lectura del manifiesto. De espaldas a los ventanales, un sofá de tres plazas, donde el P. Juliol invitó a sentarnos, y, en perpendicular, un sillón que él ocupó.

El Prior, P. Juliol, nos recibió con corrección pero, al mismo tiempo, con seriedad y gravedad. La reunión duró una hora larga y se desarrolló exclusivamente en catalán.

Tras los saludos de rigor, el P. Juliol nos comentó que, desde aquel mismo ventanal, había observado la llegada de nuestra procesión y había escuchado la lectura del manifiesto. Y nos trasladó su dolor por las contundentes palabras que había oído. «Contundentes, pero justas» —añadimos—, pues más nos había dolido a nosotros la cobarde retirada del monumento, como si su presencia fuera motivo de vergüenza.

El Prior justificó la retirada del monumento al Requeté por dos motivos. En primer lugar, para protegerlo de actos vandálicos: en diciembre anterior, unos desconocidos habían intentado decapitar con una radial la escultura en bronce del requeté yacente. Y, en segundo lugar, para anticiparse a la previsible retirada por parte de la Generalidad de Cataluña, tras la Resolución 154/XIV del Parlament de Catalunya aprobada en la Comisión de Justicia el 28 de octubre de 2021 (y publicada en el Butlletí Oficial del Parlament de Catalunya, BOPC, nº 151, de 9 de noviembre de 2021), que instaba a «retirar lo antes posible la escultura figurativa» del Requeté yacente de Montserrat por tratarse de un «monumento franquista» [sic]; era la culminación de las propuestas parlamentarias iniciadas en el año 2018 por los socialistas catalanes del PSC Eva Granados Galiano, y Ferran Pedret Santos (Butlletí Oficial del Parlament de Catalunya, BOPC, nº 126, de 16 de julio de 2018). Por estos motivos, la Abadía, de motu proprio, había retirado la escultura del requeté y la había depositado en sus almacenes, donde se «guardaba» en aquel momento.

Le respondimos que el monumento retirado homenajeaba a unos soldados catalanes heroicos que dieron su vida por defender la Fe. Estos soldados, los requetés, lucharon sin odio para defender la Tradición y la Religión porque amaban aquello que defendían: el orden social cristiano, que estaba siendo violentamente destruido por los revolucionarios sin Dios mediante todo tipo de persecuciones, atrocidades, crímenes y asesinatos contra los católicos, por odio a la Fe. Había requetés de toda condición social y edad: compartían trinchera padres e hijos, hermanos gemelos, e incluso hubo un caso de trillizos. Eran campesinos, obreros, estudiantes, profesionales, seminaristas, aristócratas o hijos de familias acomodadas. Muchos de ellos no hablaban castellano y los oficiales tenían que dar las órdenes en catalán para ser entendidos. Rezaban el Rosario en las trincheras y cada mañana, antes de la batalla, asistían a la Santa Misa y comulgaban.

Aquel odio antiguo de los revolucionarios sin Dios y contra Dios, es el mismo que resurge hoy día bajo la máscara de la «memoria democrática». Unido, esta vez, a una mal disimulada sed de venganza.

El Prior argumentó que debían cumplir las leyes civiles, entre ellas la de retirada del monumento. Le recordamos el ejemplo de Antígona, la protagonista de la tragedia griega de Sófocles. En efecto, Antígona, hija del fallecido Edipo, Rey de Tebas, desafió la ley del nuevo Rey Creonte que prohibía enterrar a su hermano Polinices —considerado «traidor»—, porque Antígona reconocía una ley más alta que la del poder humano: la Ley Divina, eterna y no escrita, que ordena dar sepultura a los muertos. Con plena conciencia del castigo, Antígona desobedeció el edicto real no por rebeldía política, sino por fidelidad religiosa y moral, aceptando la muerte antes que cometer impiedad. Su acto afirmó que la autoridad del Estado no es absoluta y que, cuando la ley de los hombres contradice la justicia sagrada, obedecer a Dios se convierte en un deber superior.

«Ay! Em poses en uns dilemes...», respondió el Prior.

Y continuamos. El acto de Antígona fue limitado, concreto y personal: no llamó a la rebelión, no cuestionó el trono ni la autoridad política... simplemente afirmó: «En esto, no obedezco». Así, su aparente desobediencia fue, en realidad, obediencia a una ley más alta; no fue anarquía. Antígona nos mostró cómo una pagana fue capaz de reconocer que la Ley divina está por encima de la ley humana.

El Prior, visiblemente incómodo y cambiando de tercio, nos animó a trasladar nuestras quejas «a los políticos» en general, y al Parlament en particular, así como a exponer nuestros argumentos públicamente en la prensa. Le respondimos que no participamos en las formas de poder partitocrático porque son parte del problema, ni colaboramos con la prensa liberal por su parcialidad y sesgo manipulador. Que fue la Abadía quien, de motu proprio, había retirado el monumento y por eso trasladábamos nuestra quejas a quienes habían actuado.

Nos recordó, de nuevo, que la Abadía había actuado para anticiparse a la ejecución de la resolución del Parlament que obligaba a retirar «monumentos franquistas» de Montserrat. Le corregimos: los requetés de 1936 no se alzaron «por Franco», sino a las órdenes del Rey Alfonso Carlos y en defensa del orden social tradicional que estaba siendo destruido violentamente por los revolucionarios ateos. Los desencuentros entre el carlismo y el régimen de Franco fueron profundos y constantes: incluso antes del 18 de julio, con las tensas negociaciones entre Fal Conde (Jefe Delegado del Rey Alfonso Carlos) y el general Mola (organizador del Alzamiento); tras el Alzamiento, en 1937, con el trágico Decreto de Unificación ordenado por Franco; y tras el término de la Cruzada, a causa del Estado centralizado, personalista y militar impuesto por el franquismo, que era totalmente opuesto a la sociedad tradicional, foral y orgánica basada en cuerpos intermedios, defendida siempre por el carlismo. Así, durante el régimen franquista, el carlismo fue marginado, vigilado y reprimido cuando intentó reorganizarse de forma independiente: Fal Conde, desterrado a Portugal en 1936; Don Javier de Borbón, expulsado de España; José María Valiente, marginado en la vida civil; Mauricio de Sivatte, encarcelado; entre muchísimos otros ejemplos.

La conversación devino circular: «Aneu al Parlament a exposar aquests arguments».

Tras una hora de conversación, el Prior se puso en pie. Le entregamos la copia del manifiesto en DIN A-3, a todo color y plastificada, que habíamos previsto grapar en la puerta principal de la Abadía, copia que fue recibida por el Prior. Y le invitamos a realizar una fotografía del encuentro, invitación que declinó. El jefe de seguridad de la Abadía, que esperaba en una sala adyacente, nos acompañó hasta la salida, en la explanada.

 


De aquellas jornadas, recordamos:

    •    Comunicado de la Comunión Tradicionalista del Principado de Cataluña con motivo de la retirada del monumento a los Requetés en Montserrat, publicado el 15 de enero de 2022.

    •    Video-reportaje completo del acto de protesta, publicado en el Canal de YouTube del Círculo de Barcelona.

    •    Video de avance.

    •    Mensaje de S.A.R. Don Sixto de Borbón.

    •    Introducción al rezo del Vía Crucis, por el Rvdo. P. D. Emmanuel Pujol.

    •    Lectura del Manifiesto en la explanada de Montserrat, por la margarita Helena Escolano.

    •    Canto del Oriamendi, al concluir el acto.

    •    La crónica del acto, publicada el mismo día en el diario La Esperanza.

    •    Un reportaje fotográfico publicado en el cuaderno de bitácora del Círculo barcelonés.

    •    El mensaje de agradecimiento del Círculo, publicado pocos días después.

 


 

Aquel día histórico, nuestros gritos resonaron en los peñascos de Montserrat:

Visca Crist Rei!

Visca l’Espanya Catòlica!

Visca Catalunya espanyola!   

Loor y glòria als màrtirs!



Helena Escolano, y
José Luis Escobedo,
Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau.

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