dissabte, 10 d’octubre del 2026

Sopar de Crist Rei

 

Sopar de Crist Rei

Lo divendres 16 d'octubre, a les nou del vespre (21:00 hores), a un restaurant de Les Corts.

Amb parlaments sobre lo Regnat Social de Crist, per part de diversos membres destacats del Cercle Tradicionalista de Barcelona


Amb motiu de la festivitat litúrgica de Crist Rei, vos convidem a participar en un sopar de germanor en honor de Jesucrist, Rei de l'Univers, acompanyat d'uns breus parlaments sobre el significat d'aquesta solemnitat i la doctrina del Regnat Social del nostre Senyor Jesucrist.

Una ocasió per a estrènyer els llaços d'amistat entre els correligionaris, aprofundir a la nostra fe i reafirmar la nostra adhesió a Crist, Rei de les persones, de les famílies i de les societats.

Tindrà lloc, D.m., divendres vinent, 16 d'octubre, a les nou del vespre (21:00 hores), a un restaurant de Les Corts. Els interessats a assistir poden enviar un correu electrònic a: carlismobarcelona@gmail.com

Visca Crist Rei!

Agència FARO / Círcol Tradicionalista de Barcelona Ramon Parés y Vilasau



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Cena de Cristo Rey


El viernes 16 de octubre, a las nueve de la noche (21:00 horas), en un restaurante de Les Corts.

Con parlamentos sobre el Reinado Social de Cristo, por parte de varios miembros destacados del Círculo Tradicionalista de Barcelona  


Con motivo de la festividad litúrgica de Cristo Rey, les invitamos a participar en una cena de hermandad en honor de Jesucristo, Rey del Universo, acompañada de unos breves parlamentos sobre el significado de esta solemnidad y la doctrina del Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo. 

Una ocasión para estrechar los lazos de amistad entre los correligionarios, profundizar en nuestra fe y reafirmar nuestra adhesión a Cristo, Rey de las personas, de las familias y de las sociedades.

Tendrá lugar, D.m., el próximo viernes, 16 de octubre, a las nueve de la noche (21:00 horas), en un restaurante de Les Corts. Los interesados en asistir pueden enviar un correo electrónico a: carlismobarcelona@gmail.com


¡Viva Cristo Rey!

Agencia FARO / Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau

divendres, 9 d’octubre del 2026

Conferencia «El racismo y su incompatibilidad con la Fe Católica y con el pensamiento tradicional hispánico»

 

Conferencia «El racismo y su incompatibilidad con la Fe Católica y con el pensamiento tradicional hispánico»


El viernes 16 de octubre, a las siete de la tarde (19:00 horas), en el Centre Cívic Pere Quart, de Barcelona, D.m.

 

Dentro del ciclo «problemas modernos y soluciones tradicionales»



El Círculo Tradicionalista de Barcelona ha organizado ya diversas conferencias dedicadas al análisis de algunos de los principales males que aquejan a nuestra sociedad, como el problema de la vivienda, la inseguridad ciudadana, etc.  


Bajo el título «problemas modernos y soluciones tradicionales», este ciclo pretende examinar las causas profundas de algunos de los principales males de nuestro tiempo y mostrar cómo muchos de ellos hunden sus raíces en la ruptura del orden social natural, impulsada por el individualismo liberal y su concepción de la sociedad como una mera suma de individuos formalmente «libres e iguales».

Frente a esta disolución de los vínculos comunitarios y de los principios que tradicionalmente han vertebrado la sociedad, proponemos recuperar los principios de la Tradición: el bien común, la solidaridad orgánica, la subsidiariedad, el deber moral, etc.  Más allá de reformas parciales, es necesario volver a los fundamentos de un orden social conforme a la naturaleza humana. Es necesario volver a la Tradición.

El tradicionalismo, que en los países hispánicos se encarna en el carlismo, desborda la mera reivindicación del pasado y la cuestión exclusivamente dinástica, para devenir una doctrina capaz de ofrecer respuestas —y, en no pocos casos, la respuesta— a los males actuales, engendrados por la ruptura del orden natural que la modernidad ha provocado. Así, la tradición es más que una herencia que conservar pasivamente: es una fuente de principios perennes con los que comprender el presente y reconstruir el futuro.

***


En el marco de este ciclo, abordaremos próximamente una nueva conferencia dedicada al racismo y su incompatibilidad con la fe católica y la tradición política hispánica.

Analizaremos la génesis y el desarrollo de algunas corrientes del pensamiento moderno que, desde la «Reforma» (en realidad, Ruptura) protestante hasta el ideal nietzscheano del superhombre y ciertas concepciones nacionalistas y racialistas del siglo XIX, contribuyeron a configurar un horizonte ideológico en el que el nazismo encontraría algunos de sus referentes.

Frente a esta concepción excluyente del hombre y de la comunidad política propia del protestantismo y del liberalismo, examinaremos la vocación universal de la Cristiandad, expresada históricamente en figuras como la Reina Isabel la Católica y en la obra de la Monarquía Católica, con sus principios de evangelización, incorporación de los pueblos a una comunidad política y reconocimiento de la dignidad humana, así como con las contradicciones y los límites de su aplicación histórica.

Una confrontación entre dos concepciones del hombre y de la sociedad: la que establece jerarquías humanas fundadas en la raza y la que, desde la universalidad de la Fe, afirma la común dignidad de todos los hombres ante Dios.

Será, Dios mediante, el próximo viernes, 16 de octubre, a las siete de la tarde (19:00h.), en el Centre Cívic Pere Quart, de Barcelona (calle Comandante Benítez, 6, Barcelona). Más información, en el correo electrónico: carlismobarcelona@gmail.com

Agencia FARO / Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau




dimecres, 7 d’octubre del 2026

Barcelona: reencuentro de los jóvenes catalanes que participaron en los campamentos de este verano


Barcelona: reencuentro de los jóvenes catalanes que participaron en los campamentos de este verano



Visita a las Atarazanas con motivo del próximo aniversario de la Batalla de Lepanto. Rezo en la Basílica de la Virgen de la Mercè. Cena en la calle Escudellers. Participación por «zoom» en la sesión del club de lectura con jóvenes tradicionalistas de todas las Españas. Cantos carlistas por Las Ramblas. Oración a Cristo Rey en el Puerto de Barcelona.



Con el recuerdo aún vivo de los campamentos del verano pasado, los asistentes catalanes —chicos, chicas, monitores y el organizador, P. Sellas— se volvieron a encontrar, esta vez en Barcelona, el pasado jueves 1 de octubre, a las seis y media tarde.

El punto de encuentro fueron las Reales Atarazanas de Barcelona, con motivo del próximo aniversario —el 7 de octubre— de la decisiva Batalla de Lepanto en 1571 que salvó a la Cristiandad de caer bajo el yugo musulmán, gracias a la iniciativa del Papa San Pío V, al apoyo del Rey Felipe II y a la intercesión de la Virgen de la Victoria (luego, denominada del Rosario).

El Principado de Cataluña tuvo una contribución destacada en esta victoria cristiana: en las Atarazanas de Barcelona se construyó un gran número de galeras cristianas de la Liga Santa, entre ellas la nave capitana dirigida por el Almirante Lluís de Requesens, lugarteniente y preceptor de D. Juan de Austria, Jefe de la Flota cristiana, menor de edad en aquel momento. 

 

 

Algunos de los jóvenes campistas presentes en esta visita también habían asistido, el año pasado, a la conferencia que Marcelo Gullo dictó en ese mismo lugar, invitado por el Círculo Tradicionalista de Barcelona, sobre Lepanto y cuya conferencia completa se puede ver en YouTube.


Al salir de las Atarazanas, pasamos por delante del famoso Monumento a Colón ubicado al final de Las Ramblas y construido en 1888 por el arquitecto carlista Gaietà Buigas y Monravà. Éste fue coronel de ingenieros de Don Carlos VII entre 1873 y 1877, y combatiente durante la Tercera Guerra Carlista; terminada la Guerra, continuó siendo un fervoroso militante carlista y ocupó un escaño en la Diputación provincial de Barcelona en representación de Vich.

 



Nos detuvimos a rezar en la Basílica de la Virgen de la Mercè, copatrona y princesa de Barcelona, cuya fiesta se había celebrado la semana anterior, el 24 de septiembre. Ante el Sagrario y bajo los pies de la Virgen de la Merced, los presentes encomendaron al Cielo la preservación de la Tradición catalana en su totalidad, (inseparable pero distinta) política y religiosa.

Se aprovechó la ocasión para recordar el vínculo de la Basílica con el carlismo, en especial aquella tarde del 5 de mayo de 1886, cuando San Juan Bosco visitó la Basílica de la Merced para despedirse de la Virgen antes de regresar a Turín tras visitar durante un mes nuestra ciudad. En la sacristía, se encontró con una representación de la Asociación de Caballeros Católicos que le aguardaba para hacerle donación del título de propiedad de unos terrenos ubicados en la cumbre de la montaña del Tibidabo a fin de levantar un edificio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Se trata del actual templo expiatorio del Tibidabo. Aquella Asociación de Caballeros Católicos estaba formada por carlistas que acababan de perder la Tercera Guerra y debían ser especialmente prudentes y precavidos en sus actividades públicas. La Asociación estaba presidida por Bartolomé Feliú Pérez, que entonces era un jovencísimo profesor de física y ciencias en la Universidad de Barcelona, y décadas más tarde —en 1909— sería nombrado jefe delegado de la Comunión Tradicionalista por Don Carlos VII y mantenido en el cargo por Don Jaime III hasta 1913. El título de propiedad de los terrenos del Tibidabo le fue entregado a San Juan Bosco por Manuel María Pascual de Bofarull, casado con una hija de José María de Sentmenat, Jefe Regional de la Comunión Tradicionalista del Principado (1890-1896). Tanto los Bofarull como los Sentmenat provenían de una tradición antiliberal bien profunda. Entre los donantes, había reputados carlistas como Maurici Sarrahima y Gatell (miembro de la Junta Superior Carlista de Cataluña, y uno de los principales financiadores de la Causa, especialmente durante la Tercera Guerra; su testamento y las actas notariales de préstamos al Rey Carlos VII son citados en estudios de historia económica), Josep Xiviyell y Fargas (formó parte de las estructuras directivas de la Comunión Tradicionalista en Cataluña y fue un gran benefactor de la Causa), etc.

Después de la oración en la Mercè, cenamos en un restaurante de la calle Escudellers. Los jóvenes hablaron —además de sus exámenes de física y de las preparaciones para el examen de Selectividad— de cuestiones tan interesantes y diversas como la pena de muerte o las siete Iglesias del Apocalipsis (especialmente, la Iglesia de Sardis, que se había quedado dormida).

 



Durante la cena, a las ocho de la tarde, y desde el restaurante, nos conectamos al zoom del club de lectura juvenil organizado por Santiago Baño y los Jóvenes Tradicionalistas, donde participaban jóvenes carlistas de todas las Españas, tanto peninsulares como de ultramar. En esta sesión, Christian González, del Círculo de Bolivia, introdujo la obra La sociedad tradicional y sus enemigos, de José Miguel Gambra.

Después de la sesión por zoom y de la cena, salimos a la calle donde paseamos y cantamos Remírame morena, remírame y también Cálzame las alpargatas, entre otras canciones carlistas, por la calle Escudellers, la Plaça del Teatre y La Rambla de Santa Mónica. Algunos transeúntes mostraban curiosidad y uno de ellos, que buscaba la Fe, nos preguntó; y recibió a modo de bendición una señal de la Cruz en la frente impartida por Mossèn Joan Maria.

 




Bajamos por La Rambla hasta el Puerto de Barcelona y, en el Moll de les Drassanes, sobre las diez de la noche, rezamos la Oración a Cristo Rey como colofón del encuentro y despedida entre los participantes:

«¡Oh, Cristo Jesús!, yo os reconozco por Rey universal. Todo cuanto ha sido hecho, ha sido creado para Vos. Ejerced sobre mí todos vuestros derechos. Renuevo mis promesas del Bautismo, renunciando a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometo vivir como buen cristiano. Y particularmente me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de vuestra Iglesia. Corazón divino de Jesús, os ofrezco mis pobres acciones para obtener que todos los corazones reconozcan vuestra sangrada realeza, y así se establezca en todo el universo el reto de vuestra paz. Así sea».

Antes de romper filas, Mossèn Joan Maria dio la consigna para aquella noche: «Mantén lo que tienes». En continuación con lo hablado durante la cena sobre las siete iglesias del Apocalipsis, el Mossèn recordó el versículo 11, del capítulo 3, del último libro del Nuevo Testamento: «Pronto vengo; mantén firmemente lo que tienes para que nadie te arrebate la corona». Nos exhorta a custodiar el depósito recibido y a perseverar en él. «Lo que tienes» presupone que la Iglesia ya posee algo recibido antes de que se le mande guardarlo. Así, Cristo está próximo a venir para juzgar y recompensar; por tanto, conservemos firmemente la fe, la gracia y la fidelidad que hemos recibido, perseveremos en ellas en medio de las pruebas y no permitamos que el pecado, la persecución, el error o la seducción del mundo (del «mundo mundano», que se decía en los campamentos) nos hagan perder aquello que conduce a la corona de la vida eterna.

 



Con esta sesión, hemos inaugurado las quedadas legitimistas en Barcelona para jóvenes, con el propósito de realizar una al mes y dar así continuidad a la formación de los campamentos de verano. Cualquier joven interesado, mayor de 14 años de edad, puede contactar con el Círculo Tradicionalista de Barcelona (carlismobarcelona@gmail.com).  

Círcol Tradicionalista de Barcelona Ramon Parés y Vilasau (Barcelona).

dimarts, 6 d’octubre del 2026

Sobre el Congreso en favor del aborto en Barcelona

Sobre el Congreso en favor del aborto en Barcelona


Annibale Carracci: Cristo coronado de espinas (o La burla de Cristo), 1598-1600, Óleo sobre lienzo, 60 cm × 69,5 cm , Pinacoteca Nazionale di Bologna (Italia).


Díjole, pues, Pilato: «¿Con que Tú eres rey?» Contestó Jesús: «Tú lo dices: Yo soy rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo, a fin de dar testimonio a la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz».  Pilato le dijo: «¿Qué cosa es verdad?»  Jn (18, 37-38).


Se va a celebrar, en los primeros días de octubre, un congreso sobre el «derecho» al aborto en Barcelona. Al igual que el problema «rojo» del 36, no es sino una continuación y consecuencia del problema que sufrimos en nuestro suelo desde los primeros levantamientos del siglo XVIII, es decir, del liberalismo —que muta en apariencias, pero nunca en sus principios, que pretenden que la voluntad humana determina la realidad, y no la realidad la que debe ser comprendida por el hombre y operar según los fines y jerarquías propios de ésta—, concreción política de la doctrina protestante.

El único modo de justificar que alguien hace algo «malo» y por lo tanto que existan leyes objetivas que deban prohibirlo, es que la moral sea cognoscible por todos, y sea descubierto, no creado. Importa poco que lo que se defiende, sea sobre el papel un bien o no, si las razones no son las adecuadas. No es lo mismo defender que el asesinato deliberado o el abuso sexual es algo gravísimo porque lo dice la Constitución, porque la mayoría lo dice, porque corresponde a la «esencia de la patria» cierta moral o religión, o porque el monarca absoluto o caudillo de turno (o el Papa) lo dice, que sostener que hay un orden objetivo inmutable cuyo conocimiento nos es accesible a todos. No puede uno decirle a un hijo: «No mates a tu hermano porque no quiero que lo hagas», y luego pretender que no lo haga cuando, aunque la intención sea buena, el hecho es que con la justificación se ha negado que el deber venga impuesto por la realidad de las cosas y por tanto, la voluntad de la madre puede ser simplemente modificada por la voluntad del hijo o por el cambio de la voluntad de la madre, y, consecuentemente, matarlo.

La recta razón nos permite conocer cosas —no agotarlas— que también pueden ser conocidas por los demás (de otra forma, el conocimiento no sería posible y absolutamente todo sería subjetivo; cualquier defensa de cualquier causa se volvería arbitraria, al igual que cualquier condena de cualquier mal), y precisamente es ésta la que distingue al ser humano de cualquier otro ser que habite en el universo, la dotación de intelecto, y la posibilidad de obrar de modo racional, y no mediante impulsos e instintos. Todo ser humano es capaz de conocer, en el plano intelectual, que dos afirmaciones contrarias no pueden ser igualmente ciertas, o que un conjunto de cosas no puede ser menor que alguna de sus partes, y, en el plano de la voluntad, que asesinar o mentir está mal (=que opera contra la verdad conocida por el intelecto).

Es, pues, falaz pretender atacar el llamado «derecho» al aborto asumiendo principios que niegan de plano la posibilidad de la existencia de mal objetivo alguno. Esto es exactamente lo que hacen los movimientos que, negando la soberanía social de Jesucristo, negando el plano político dogmáticamente definido por el Magisterio de la Iglesia, la Tradición, y las Sagradas Escrituras, negando, en fin, que haya una verdad objetiva innegociable, tanto natural, como sobrenatural, sobre la que debe edificarse y someterse toda la vida política y social de los pueblos, pretenden sostener una causa que, de suyo, es legítima y loable, como lo es la lucha contra el asesinato de seres indefensos en el vientre de sus madres. Es más flagrante aún en el caso de España, teniendo a disposición la experiencia histórica que enseña que el aborto es una consecuencia del divorcio, el divorcio es una consecuencia de la Constitución del 78 y la Constitución del 78 es una consecuencia directa de la legislación y el gobierno liberal de Franco.

Para mayor elocuencia no puedo menos que citar al profesor Francisco Canals: «Mi maestro el P. Orlandis decía que los “católicos liberales”, y por tales tenía los “mal-minoristas”, elegían en lo político al modo como en los Ejercicios de San Ignacio de Loyola eligen aquellos que se sitúan en el “segundo binario”. Es decir, se pretende escoger la táctica moderada para mejor conseguir el “bien posible” y evitar “males mayores”, se invoca el “realismo” y el “posibilismo”, pero en el fondo se evita el riesgo y el sufrimiento, con frecuencia heroico, del esfuerzo sincero y real por el imperio práctico de la verdad política frente a la apostasía anticristiana revolucionaria». (1)  «Un tradicionalismo español sin carlismo se mueve en el orden de una consideración de la esencia sin la existencia, por afán de huir de lo concreto y singular. Pertenece así un “tradicionalismo” al orden del saber especulativo-práctico, y no al de la vida política. Pero lo activo y eficiente no es la esencia ni el saber de la esencia, sino el ser de las cosas, lo que olvida el racionalismo político. Aunque tal vez, este tradicionalismo de principios y de esencias es precisamente, en el plano concreto y político, no ya un racionalismo, sino una desfiguración y traición enervadora».  (2)

Ante todo, con este artículo no se pretende inducir a un inmovilismo —lejos de nosotros— sino formar las bases para la verdadera unidad política y una acción útil al bien común. En efecto, pactar con el diablo nunca será una solución, Vox, Falange, ACDP, CEU, Reconquista, CTC, Revuelta, 323 Imperial, DENAES, Sociedad Civil Catalana, democristianos, pietistas, identitarios, racialistas, neofascistas y demás instituciones y/o personas (cuya buena o mala intención no vamos a juzgar aquí) que participan, colaboran o sirven a causas que de suyo pueden parecernos loables en algunos de sus fines pero que no hacen sino ideologizar la realidad, asumir de hecho el liberalismo en uno u otro grado y modificar el núcleo necesario (la doctrina cristiana tradicional) para fundamentar las leyes y la existencia misma del bien y del mal lo que hacen es desparramar y hacer suyo el error pelagiano porque «separados de Mí no podéis hacer nada» (3), y «si repartiese mi hacienda toda, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, mas no tengo Caridad, nada me aprovecha» (4). Y ¿Qué es la Caridad, sino la íntima posesión de la Verdad íntegra y suave que es Cristo Nuestro Señor?

(1) Canals Vidal, F. (1993). «Balance de las tácticas moderadas en España». Verbo, (317-318), 883-895.
(2) Canals Vidal, F. (1971, 25 de mayo), El Pensamiento Navarro. Número 22310.
(3) Evangelio de Juan, 15,5.
(4) 1 carta a los Corintios 13,3.

Petit Serviola, Círcol Tradicionalista de Barcelona Ramon Parés y Vilasau.

dissabte, 9 de maig del 2026

Barcelona: charla sobre los Cristeros y veneración de las reliquias de San José Sánchez del Río


 

Barcelona: charla sobre los Cristeros y veneración de las reliquias de San José Sánchez del Río



En la Basílica de la Puríssima Concepció, calle Roger de Llúria número 70, el domingo 17 de mayo a las seis de la tarde (18:00h.), Dios mediante.




Agencia FARO (Barcelona).— El Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés tiene el honor de invitarles a la charla «La Cristiada: el grito que no muere, ¡Viva Cristo Rey!» que, con motivo del centenario del levantamiento cristero, expondrá la psicóloga mexicana Gabriela Osorio, de visita a la Ciudad Condal para su participación en un congreso médico.

En el siguiente video pueden observar a Dña. Gabriela Osorio exponiendo el tema que nos ocupa:
https://www.youtube.com/live/ZnkOHME4htA?si=1C6pzrR4R7Jz-H1i&t=358

Mucho se ha escrito y hablado de los Cristeros desde los ángulos histórico, político, teológico, etc. Esta vez, Dña. Gabriela Osorio, católica psicóloga, expondrá la psicología de los Cristeros.

Además de la exposición, también se venerarán las reliquias de San José Sánchez del Río, joven cristero de 14 años edad que fue vilmente martirizado por los revolucionarios, y gozosamente canonizado en 2016.

El acto, gratuito y abierto al público, tendrá lugar en la Basílica de la Puríssima Concepció, calle Roger de Llúria número 70, el domingo 17 de mayo a las seis de la tarde (18:00h.), Dios mediante.

Cualquier cuestión, pueden enviar un correo electrónico a: carlismobarcelona@gmail.com


Agencia FARO / Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau

dilluns, 6 d’abril del 2026

Ignace Wils: El Zuavo pontificio que cruzó Europa para luchar y morir por la religión y por Carlos VII


Ignace Wils: El Zuavo pontificio que cruzó Europa para luchar y morir por la religión y por Carlos VII


«He partido para España con el fin de defender los derechos de Don Carlos, porque el Santo Padre encontrará en él un defensor cuando sea elevado al trono de España»



Fueron muchos los voluntarios extranjeros que llegaron a España para combatir en el Ejército Real durante la Tercera Guerra Carlista. Entre todos ellos destaca la figura casi legendaria del zuavo holandés Ignace Wils, a quien he descubierto gracias al magnífico libro de Agustín Pacheco y Francisco Javier Suárez de Vega, Wils y el Batallón de los Zuavos Carlistas, una obra que revela con detalle la grandeza de su vida y de su sacrificio.
 

Ignace Wils, nacido en Ravenstein (Países Bajos) el 11 de enero de 1849, procedía de una familia de sólida tradición católica y con raíces aristocráticas de origen francés. Su educación estuvo marcada por la influencia de los jesuitas — su tío era provincial— y desde la infancia mostró una profunda inclinación religiosa que lo llevó incluso a ingresar brevemente en un seminario, aunque pronto descubrió que su vocación no era el sacerdocio, sino el combate por una causa espiritual. Esta inclinación, firmemente enlazada con la defensa de la Iglesia, lo acompañaría toda su vida y orientaría todas sus decisiones posteriores.
 

Cuando sólo tenía 16 años viajó a Roma para alistarse como zuavo pontificio junto a su hermano August. Movido por el llamamiento del papa Pío IX para defender los Estados Pontificios, Wils se unió al famoso cuerpo de élite que acogía voluntarios católicos de todo el mundo y que representaba la última fuerza militar internacional organizada para defender físicamente la soberanía temporal del Papado.
 

Sin embargo, la estancia de Ignace en la península itálica estuvo marcada por una enfermedad que le mantuvo alejado del combate en los momentos álgidos de la guerra y que le impidió participar en la batalla de Mentana, donde los zuavos pontificios obtuvieron su victoria de mayor relevancia. Su recuperación coincidió con un período en el que tan apenas hubo actividad bélica. Fue en ese período en el que conocería a otro joven zuavo de su misma edad, el infante Alfonso Carlos de Borbón. La amistad que surgiría entre ambos, unida a su frustración por no haber podido entrar en combate, marcaría definitivamente el destino de Ignace.
 

Así, en 1869 intentó trasladarse clandestinamente a España para unirse a la causa carlista, animado por su amistad con el infante. Sin embargo, fue detenido por la policía francesa. Poco después tomó parte en la Guerra FrancoPrusiana, sirviendo en diversas unidades y llegando a alcanzar el grado de oficial tras su participación como guerrillero bajo el mando de Arnous-Rivière. Hecho prisionero en Metz tras la capitulación del mariscal Bazaine, consiguió escapar y reincorporarse al combate antes del final del conflicto, muestra clara de su determinación y carácter intrépido.
 

Tras la guerra volvió a Holanda, pero su fidelidad al infante Alfonso Carlos y a la causa católica contrarrevolucionaria lo impulsó de nuevo hacia España. Cuando estalló la Tercera Guerra Carlista (1872–1876), Wils se incorporó de inmediato al Ejército Real. En Cataluña se rencontró con su hermano August y con voluntarios extranjeros que, tras haber combatido en Italia y Francia, compartían la misma visión espiritual del conflicto. Como señala la historiografía reciente, muchos de estos hombres veían la lucha carlista como una prolongación de la defensa del Papado, un nuevo frente contra el liberalismo anticatólico surgido tras la Revolución Francesa.
 

En marzo de 1873 Alfonso Carlos creó el Batallón de Zuavos Carlistas, inspirado explícitamente en los zuavos pontificios, y lo puso bajo el mando de Ignace Wils. La unidad —compuesta mayoritariamente por españoles, pero con un núcleo de veteranos extranjeros— se convirtió rápidamente en un cuerpo de choque temido por su disciplina, valentía y cohesión interna. Wils imprimió en ellos el mismo espíritu de cuerpo, católico y transnacional, que había conocido en Roma. En sus directrices prohibió expresamente cualquier referencia a diferencias nacionales dentro del batallón, insistiendo en que era un cuerpo “sobre todo católico”, unido por la fe y no por la procedencia.
 

La campaña catalana de 1873 fue especialmente dura. En Alpens (9 de julio de 1873), Wils protagonizó una de las acciones más recordadas de la unidad: lideró personalmente el asalto a una masía fortificada, repleta de soldados liberales que resistían encarnizadamente. La acción, narrada en detalle por investigaciones recientes, demuestra su arrojo y su papel determinante en uno de los combates más sangrientos de la guerra en Cataluña.
 

Sin embargo, el episodio que lo elevaría a la categoría de héroe fue la toma de Igualada, el 18 de julio de 1873. La población, fortificada y defendida por numerosas barricadas, constituía un objetivo estratégico para asegurar el avance carlista en el interior catalán. La lucha fue feroz y se prolongó durante días. Cuando la artillería abrió finalmente una brecha, el batallón de zuavos recibió la orden de asaltar las barricadas.
 

Durante el asalto final, el abanderado del batallón cayó abatido. Wils, lejos de replegarse, tomó la bandera ensangrentada, la levantó ante sus hombres y avanzó hacia la barricada central. Allí fue alcanzado por dos disparos. En sus últimos instantes, antes de exhalar el último aliento, arrojó la bandera más allá de la barricada enemiga y pronunció las palabras que lo inmortalizaron:
 

«¡Ahí donde se encuentra la bandera, allí mismo se encuentran los zuavos!»

Su muerte galvanizó al batallón, que tomó la última defensa enemiga y aseguró la victoria carlista en Igualada. Tanto compañeros como adversarios republicanos reconocieron su heroísmo singular.
 

Tras su caída, Alfonso Carlos nombró comandante del batallón a su hermano August, lo que demuestra la estrecha relación de la familia Wils con la Guardia de Corps del infante y la confianza que inspiraban en la cúpula carlista.

 



Hoy, los restos de Ignace Wils reposan en Santa María de Pinós, un santuario aislado en las montañas catalanas, en el centro geográfico de Cataluña, donde una lápida recuerda al joven holandés que cruzó Europa para morir por Dios y por el rey legítimo.
 



En ella se puede leer:
 

«ACI ESPERA LA RESURRECCIO DE LA CARN EL QUE FOU COMANDANT DELS EXERCITS DE CARLES VII I CAPITA DE LA GUARDIA DE ZUAUS PONTIFICIS, IGNASI WILS, HOLANDES MORT HEROICAMENT EN LA PRESA D’IGUALADA A L’ASSALT D’UNA BARRICADA EL DIA 18 DE JULIOL DE MDCCCLXXIII. REPOSI EN LA PAU DEL SENYOR»

(«Aquí espera la resurrección de la carne el que fue comandante de los ejércitos de Carlos VII y capitán de la guardia de los Zuavos Pontificios, IGNACIO WILS, holandés muerto heroicamente en la toma de Igualada al asalto de una barricada el día 18 de Julio de MDCCCLXXIII. Descanse en la Paz del Señor.»)

La vida de Ignace encarna de forma paradigmática lo que describe a los mártires de la Tradición: una existencia consagrada a combatir los efectos devastadores de la Revolución y a defender la cristiandad frente a sus enemigos modernos. Su sacrificio en Igualada simboliza la unión entre fe, lealtad y honor que definía a los zuavos, tanto pontificios como carlistas.

Diego de Laliena, Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau

divendres, 27 de març del 2026

De Babilonia a Roma (XVIII): La diosa


De Babilonia a Roma (XVIII): La diosa


En la Nueva Era, la feminidad no quiere tener la sabiduría de Dios, como Eva, sino que quiere algo más: sentarse en su mismísimo Trono. Ser «diosa» soberana de todo el Universo.



Lo lógico hubiera sido continuar con el yoga para seguir con el relato anterior. Quizá te sientas defraudado porque finalmente, hoy no toca yoga. El Enemigo no es lógico, sino caótico. Por eso me permito mostrarte el caos new age con entregas desordenadas. No hay orden en la Nueva Era. Por eso, si hoy esperabas más yoga, hoy no toca. Soy cansina repitiendo las estrategias del Enemigo, lo acepto. Pero la verdad es que me parece más necesario desenmascarar el patrón diabólico que abordar disciplinas nuevaeristas concretas. La especialidad del Enemigo es el disparatado universo de las emociones. El intelecto en modo autónomo, por libre, independizado de la Verdad. Los deseos se convierten en derechos. Las percepciones y sensaciones intentan construir la realidad. Basta desearlo con fuerza para que se haga la magia. El Enemigo es el mago. Pero, ¡oh sorpresa!, la realidad se acaba imponiendo al deseo, a la emoción y también a la buena intención. Por enésima vez, la zanahoria se aleja conforme uno camina.

Las hebras con las que se teje la telaraña se suceden de forma delirante, sin orden ni concierto. ¡A lo loco! Aunque, en la Nueva Era, a ese caos lo llamamos «fluir con el Universo». Libre, como el viento al albur de los caprichos del enemigo, sin saberlo. ¡Di que sí!

Usando la otra metáfora, uno va tomando lo que encuentra en el buffet libre espiritual, aquello que parece más apetecible en su delirante ensalada. Un langostino en tempura, junto a un croissant de crema, una torrija y un poco de nata montada. ¿Te acuerdas?  Vomitivo, pero así funciona.

En la anterior entrega, quizá te aburrí hablando demasiado sobre detalles de mi vida, pero ya te comenté que de ellos se desprenden no pocas hebras. El Enemigo siempre acecha, presta atención a los detalles aparentes o insignificancias de nuestra vida, decisiones y demás para meter baza. El Enemigo se mueve impune en lo imperceptible. Invisible. Cualquier ínfimo detallito sin importancia, para el enemigo, que todo lo escruta, sí es relevante. ¡Vamos si lo es!

Te comenté sobre la muerte de mi madre y la de mi hermana, a lo que, haciendo un salto de seis años adelante, murió la otra hermana. Me quedé como única mujer de la familia. Mi padre y mi hermano lloraban la muerte de esposa y hermanas. Yo, sola, aislada, lloraba a escondidas y me preguntaba ¿cómo es que todas las mujeres de la familia han muerto? ¿Qué pasa con lo femenino? ¿La feminidad? ¿Por qué me han abandonado? Buscaba respuestas. La salvación a través de ellas.

Nadie se daba cuenta del desgarro interior, salvo el Enemigo, claro está. A mayor drama, recuerda que me encontraba aislada, fuera de la familia por haber osado romper un matrimonio, fallido, nulo, dramático. ¿Qué me impedía guardar las apariencias? Vergüenza era lo que provocaba mi sola presencia a lo que sumaba mayor interrogante a todo lo que tenía que ver con la feminidad enferma hasta morir en mi familia. ¿Dónde estaba la herida de lo femenino?

La curiosidad, la sed de saber, encontrar respuestas que me dieran un mínimo consuelo fueron el motor, junto al dolor y una buena dosis de soberbia. Quería procurarme las respuestas por mí misma. ¿Te das cuenta cómo actúa el enemigo? Mis preguntas eran legítimas, mi dolor justificado, la curiosidad, también. Faltaba el orden, la Fe y la razón. ¡Y la esperanza! El Enemigo te convierte en un ser visceral, emocional, víctima y victimista, sentimentalista guiado por una intuición del todo errada. Y aquí, empezó una de las hebras más fuertes, junto al yoga, que tejieron la diabólica telaraña.

La Feminidad, lo femenino, la mujer, la Diosa. Eso dará para mucho, ya verás. Basta hoy una mera introducción para entender.

El Enemigo se nutre de heridas reales, para crear con estas, narrativas desordenadas y destructoras, que alejan de Dios, y por ende de cualquier solución real y consuelo eficaz. Tenía dos posibilidades, dos caminos, una encrucijada ante mí. ¿Cuál elegí? La más disparatada, la que nutría mi demente curiosidad, la que me alejaba de la razón, la emocional, la equivocada. Dos modelos de feminidad de los que tenía que escoger solo uno, por un lado, la feminidad pura, divina, sanadora, correcta, recta, fiable, racional y razonable. Por el otro, la que alimentaba como gasolina al fuego mi sed de saber, el desgarro de no tener respuestas, mi vanagloria por descifrar misterios absurdos y en definitiva, simple y llanamente, mi necesidad de supervivencia. No quiero morir, como ellas. Vida o muerte ante mí, y escogí la muerte, pensando, o mejor dicho sintiendo que hacía lo correcto. La Virgen santísima era la elección correcta. Pero yo no lo sabía. Mi entendimiento estaba nublado, borracho de sensaciones, percepciones, deseos, heridas.

Por otro lado, una pátina de pueril soberbia me hacía de nuevo continuar con los relatos fantasiosos, me sentía la responsable de sanar el árbol familiar maltrecho. ¿Te das cuenta? La herida como puerta de entrada, un don desordenado como la curiosidad, a la que se le añadió mi espíritu de servicio, mi amor por ayudar. Un cóctel que me embriagó, me nubló el entendimiento, de cuya resaca me costó recuperarme.

La Virgen, un modelo de lo femenino sano y un bálsamo, ni tan siquiera la consideré. Tenía una imagen del todo distorsionada, ñoña, cursi, de una mujer rubia con ojos azules vestida en azul celeste sin fuerza alguna. La imagen y opinión que entonces había desarrollado de la Iglesia y sus feligreses era de gente muy floja, cursi, edulcorada, infantilizada. Como Nietzsche, juzgaba sin entender. Yo quería ser mayor de edad, conseguir la madurez intelectual que el conocimiento proporciona. Mi nuevo dios, el conocimiento, falaz, mendaz más que acercarme al intelecto, me enredó todavía más, en un bosque espeso donde no hay camino, la maleza de cardos y espinos todo lo borra y el ramaje impide el paso de la luz.

Apareció pues en estos convulsos tiempos, la literatura femenina, por llamarla de alguna forma. Se sembró una semilla, que me atrevo a afirmar fue y sigue siendo de las más letales en la mujer. ¿Cuál era y sigue siendo el trilema? «A las mujeres se nos mantiene en la culpa como Eva, la impureza como la Magdalena y se nos entrega un modelo de santidad imposible de conseguir de María, con lo cual se vuelve a caer un la culpa». Una rueda en la que las mujeres llevan atrapadas eones enteros. ¿Solución? Superar los arquetipos enfermizos y elevarse con poderío por encima de ellos, con las mismas alas que Lilith se elevó furiosa cual demonio.

Lilith se erige en estos eriales femenino como un ídolo que se atrevió a desafiar a Adán y a Dios, en una palabra, al Heteropatriarcado. Leía todo tipo de libros en este sentido, algunos de antropología, historia, mitología sumeria, griega, celta. Cualquier propuesta, menos la católica que deseché por irrelevante.

Me quedé muy fascinada con los rituales de prostitución sagrada que se practicaban en el creciente fértil, me parecían coherentes, lógicas, eficaces, en las que la mujer tenía el poder de canalizar la potencia divina para ordenar y sanar al hombre. Hubo una derivación al respecto, la gnosis cristiana me introdujo en las prácticas del hieros gamos, los actos sexuales, con fines espirituales que se practicaban en la cuenca del Mediterráneo. La unión de los opuestos, para fundirse en un colosal orgasmo cósmico que sana a quien lo practica y observa. Leía y leía mientras mi fantasía de maga incipiente se alimentaba. En realidad, gnosis pura y dura. Ahora entiendo la desesperación de San Pablo predicando a las desmadradas iglesias en Corinto.

No me juzgues, sólo quiero que grabes a fuego los patrones a través de los que el Enemigo se apodera de nuestra razón.

Hay que añadir a la indigesta ensalada un sentimiento platónico de perfección, la nostalgia de que existe, en algún lugar, el Amor perfecto, la belleza pulcra, la verdad absoluta y yo debía hacer lo posible para salir de la caverna oscura y fundirme en este universo de pura perfección. De nuevo la gnosis con su dualidad maniquea. Desprecio del cuerpo, cárcel del alma y la chispa divina cautiva.

De esta entrega se van a desprender múltiples historias, experiencias, errores y sinsabores. De todas las prácticas que he picoteado, algunas durante mucho tiempo y con profundidad, la que refiere a la feminidad, me atrevo a afirmar que es la más devastadora. Arrasa como un tornado, la feminidad, precisamente. Paradojas del Enemigo promete justo lo contrario de lo que vas a obtener.

Volvamos por unos instantes a la escena donde todo se malogra. ¿Recuerdas? La majestuosa creación, Dios en las alturas bendiciéndola, proclamando a los cuatro vientos, no solo que es buena, es buenísima. Adán, el primer hombre, junto a su ayuda idónea, Eva. Muchas feministas protestan: «¡Abajo el Dios patriarcal! Nos negamos a nacer del hombre, de la costilla. Queremos liberarnos. Reivindicamos nuestra igualdad, derechos, autonomía, placer. No los necesitamos para nada. ¡Estaríamos mejor sin ellos!» Como puedes notar, he ido al extremo, aunque no tanto. Y sí, el texto sagrado nos dice, en una de sus versiones, la más poética, que Eva ciertamente nace del costado de Adán, sumido en un profundo sueño. No es que estuviera retozando en las praderas del paraíso, entregado a la molicie y desde este estado de pereza y holgazanería, inconsciente y alelado, surge Eva, sometida y servil.

¡Hay que saber leer! Adán, en ese estado, indica la acción de Dios a través de su Santo Espíritu, el costado, bien cerca de su corazón, en igualdad de dignidad, pero no iguales. No sé si me explico. Hombre y mujer somos creados a imagen y semejanza de Dios, libres y responsables. ¡Ésa es la igualdad! Pero a la vista está que tenemos nuestras diferencias, o mejor dicho, complementariedad. Cosa que, en el asalto de las leyes básicas de la naturaleza y biología, algunos, se atreven a negar.

En fin, sigo, que me caliento y ahora no toca.

El Enemigo, rabioso, celoso y malvado, busca la manera de destruir, mentir, odiar, matar. Asesino y mentiroso desde el principio. Y eso es lo que hace: seducir a Eva, engañarla, prometerle la sabiduría de los dioses, su libertad; y Eva, ¡ñam! Y Adán, idem. Dios, desde las alturas, sabía que eso podía pasar; la libertad tiene estas cosas. Adán y Eva son expulsados del Paraíso, nadie está obligado a permanecer con Dios y obedecerlo si no quiere, ¿es justo, no?

De hecho, Dios llamó a Adán, no para reprenderlo, sino para darle la oportunidad de confesar la verdad y volver a la comunión con el creador. ¿Qué hizo Adán tapándose las vergüenzas? Pasarle la culpa a Eva y ésta a la serpiente. Total, Dios era el culpable por haber creado a Eva, a la serpiente y de paso la libertad.

¿Quién creó la culpa? Pero Dios, bueno y justo, no los deja a la deriva, qué va. En ese quiebre del diseño original, en que hombres y mujeres están destinados a cumplir una sagrada misión, multiplicarse, ser fecundos, gozar y cuidar la creación, todo se desbarata. Pero no es Dios el creador del desastre como pretenden tantos de muy mala fe. Porque de esa funesta escena surge el parir con dolor, el sudor de la frente, los cardos y espinos, la seducción vacua, la dominación, el deseo desordenado, la mentira, asesinato; en fin, ¿para qué voy a seguir?

El pecado se demuestra solito. Dios promete a la mujer que de ella vendrá la salvación, ¡de una mujer! Ya ves lo machista que es Dios, valga la ironía. De la descendencia de la mujer, tendremos el poder de pisar la cabeza de la serpiente ¡Zas! Como quien mata un molesto mosquito. Pero, atención, la serpiente, atacará en el calcañar. De ahí viene el especial odio del Enemigo hacia la mujer. Justo de ahí. Se ha cebado, se ha puesto las botas con la mujer, en todos los sentidos.

Y en la Nueva Era, bajo una envoltura mendaz de espiritualidad, bondad, belleza, creatividad y de paso reivindicación de la soberanía perdida, es donde se ha regodeado para mayor ignorancia de no pocas sacerdotisas, diosas, marías magdalenas, pacha mamas, brujas, alquimistas o curanderas. «¡La culpa es del Dios machirulo!! ¡No hay pecado, nada de lo que arrepentirse! ¡Retomemos el poder! Volvamos al matriarcado». Sobretodo en los últimos tiempos han proliferado las ramificaciones femeninas, y el Enemigo se lo pasa pipa viendo como jugamos a ser brujas, alquimistas, diosas entregadas a conjuros, hechizos, sanaciones, pócimas, elixires, magia y en realidad, a todo tipo de pecados. Tal cual. Sin paliativos.

Concluyo, la serpiente y la mujer, antagonistas sin ulterior explicación. El mundo y Dios, como el agua y el aceite. Esto es la guerra, y la mujer, instigada y herida por el enemigo, en lugar de unirse al fiat salvador de María, se alía con el Enemigo de la mano de las Astartés, Liliths y demás demonios. «Queremos recuperar nuestra soberanía, independizarnos  del patriarcado». ¡Cuánta ignorancia!

Lo que llaman el periodo de la Gran Madre fue una etapa muy oscura. En la incipiente humanidad prehistórica, se pensaba que la mujer se embarazaba como por arte de magia, sin intervención del hombre. La tripa crecía como por arte de ensalmo y por el mismo juego de birlibirloque, nacía un bebé. ¡Menudo poder y magia! ¡Cuánto misterio en lo femenino y sus ciclos! Y el hombre observaba atónito, perplejo y un poco en pánico. Hasta que la ciencia se impuso y por fin entendieron que la tripa no crecía por ningún poder misterioso sino por la intervención del hombre. Su semilla. El matriarcado que las de la feminidad sagrada reclaman, no es más que la ignorancia de la perfección del diseño divino. La vuelta a las cavernas. Y yo, con rubor explico, que he estado ahí, en este reclamo de la soberana feminidad sagrada, alquímica y mágica. ¡Cuánta tontería!

Volveré sin lugar a dudas sobre este tema, porque tiene mucha tela. La feminidad New Age es, me atrevo a afirmar, de lo peor. Destructiva y diabólica. En la Nueva Era, la feminidad no quiere tener la sabiduría de Dios, como Eva, sino que quiere sentarse en su mismísimo Trono. «Diosa» soberana de todo el Universo. Y lo que ignoran las aguerridas neo sacerdotisas, magas, brujas, curanderas, alquimistas y demás variantes, que su soberanía está sometida al Príncipe de este mundo. El Enemigo.

Que la Virgen aplaste la cabeza de tamaña serpiente.

Eulàlia Casas, Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau