dimecres, 7 d’octubre del 2026

Barcelona: reencuentro de los jóvenes catalanes que participaron en los campamentos de este verano


Barcelona: reencuentro de los jóvenes catalanes que participaron en los campamentos de este verano



Visita a las Atarazanas con motivo del próximo aniversario de la Batalla de Lepanto. Rezo en la Basílica de la Virgen de la Mercè. Cena en la calle Escudellers. Participación por «zoom» en la sesión del club de lectura con jóvenes tradicionalistas de todas las Españas. Cantos carlistas por Las Ramblas. Oración a Cristo Rey en el Puerto de Barcelona.



Con el recuerdo aún vivo de los campamentos del verano pasado, los asistentes catalanes —chicos, chicas, monitores y el organizador, P. Sellas— se volvieron a encontrar, esta vez en Barcelona, el pasado jueves 1 de octubre, a las seis y media tarde.

El punto de encuentro fueron las Reales Atarazanas de Barcelona, con motivo del próximo aniversario —el 7 de octubre— de la decisiva Batalla de Lepanto en 1571 que salvó a la Cristiandad de caer bajo el yugo musulmán, gracias a la iniciativa del Papa San Pío V, al apoyo del Rey Felipe II y a la intercesión de la Virgen de la Victoria (luego, denominada del Rosario).

El Principado de Cataluña tuvo una contribución destacada en esta victoria cristiana: en las Atarazanas de Barcelona se construyó un gran número de galeras cristianas de la Liga Santa, entre ellas la nave capitana dirigida por el Almirante Lluís de Requesens, lugarteniente y preceptor de D. Juan de Austria, Jefe de la Flota cristiana, menor de edad en aquel momento. 

 

 

Algunos de los jóvenes campistas presentes en esta visita también habían asistido, el año pasado, a la conferencia que Marcelo Gullo dictó en ese mismo lugar, invitado por el Círculo Tradicionalista de Barcelona, sobre Lepanto y cuya conferencia completa se puede ver en YouTube.


Al salir de las Atarazanas, pasamos por delante del famoso Monumento a Colón ubicado al final de Las Ramblas y construido en 1888 por el arquitecto carlista Gaietà Buigas y Monravà. Éste fue coronel de ingenieros de Don Carlos VII entre 1873 y 1877, y combatiente durante la Tercera Guerra Carlista; terminada la Guerra, continuó siendo un fervoroso militante carlista y ocupó un escaño en la Diputación provincial de Barcelona en representación de Vich.

 



Nos detuvimos a rezar en la Basílica de la Virgen de la Mercè, copatrona y princesa de Barcelona, cuya fiesta se había celebrado la semana anterior, el 24 de septiembre. Ante el Sagrario y bajo los pies de la Virgen de la Merced, los presentes encomendaron al Cielo la preservación de la Tradición catalana en su totalidad, (inseparable pero distinta) política y religiosa.

Se aprovechó la ocasión para recordar el vínculo de la Basílica con el carlismo, en especial aquella tarde del 5 de mayo de 1886, cuando San Juan Bosco visitó la Basílica de la Merced para despedirse de la Virgen antes de regresar a Turín tras visitar durante un mes nuestra ciudad. En la sacristía, se encontró con una representación de la Asociación de Caballeros Católicos que le aguardaba para hacerle donación del título de propiedad de unos terrenos ubicados en la cumbre de la montaña del Tibidabo a fin de levantar un edificio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Se trata del actual templo expiatorio del Tibidabo. Aquella Asociación de Caballeros Católicos estaba formada por carlistas que acababan de perder la Tercera Guerra y debían ser especialmente prudentes y precavidos en sus actividades públicas. La Asociación estaba presidida por Bartolomé Feliú Pérez, que entonces era un jovencísimo profesor de física y ciencias en la Universidad de Barcelona, y décadas más tarde —en 1909— sería nombrado jefe delegado de la Comunión Tradicionalista por Don Carlos VII y mantenido en el cargo por Don Jaime III hasta 1913. El título de propiedad de los terrenos del Tibidabo le fue entregado a San Juan Bosco por Manuel María Pascual de Bofarull, casado con una hija de José María de Sentmenat, Jefe Regional de la Comunión Tradicionalista del Principado (1890-1896). Tanto los Bofarull como los Sentmenat provenían de una tradición antiliberal bien profunda. Entre los donantes, había reputados carlistas como Maurici Sarrahima y Gatell (miembro de la Junta Superior Carlista de Cataluña, y uno de los principales financiadores de la Causa, especialmente durante la Tercera Guerra; su testamento y las actas notariales de préstamos al Rey Carlos VII son citados en estudios de historia económica), Josep Xiviyell y Fargas (formó parte de las estructuras directivas de la Comunión Tradicionalista en Cataluña y fue un gran benefactor de la Causa), etc.

Después de la oración en la Mercè, cenamos en un restaurante de la calle Escudellers. Los jóvenes hablaron —además de sus exámenes de física y de las preparaciones para el examen de Selectividad— de cuestiones tan interesantes y diversas como la pena de muerte o las siete Iglesias del Apocalipsis (especialmente, la Iglesia de Sardis, que se había quedado dormida).

 



Durante la cena, a las ocho de la tarde, y desde el restaurante, nos conectamos al zoom del club de lectura juvenil organizado por Santiago Baño y los Jóvenes Tradicionalistas, donde participaban jóvenes carlistas de todas las Españas, tanto peninsulares como de ultramar. En esta sesión, Christian González, del Círculo de Bolivia, introdujo la obra La sociedad tradicional y sus enemigos, de José Miguel Gambra.

Después de la sesión por zoom y de la cena, salimos a la calle donde paseamos y cantamos Remírame morena, remírame y también Cálzame las alpargatas, entre otras canciones carlistas, por la calle Escudellers, la Plaça del Teatre y La Rambla de Santa Mónica. Algunos transeúntes mostraban curiosidad y uno de ellos, que buscaba la Fe, nos preguntó; y recibió a modo de bendición una señal de la Cruz en la frente impartida por Mossèn Joan Maria.

 




Bajamos por La Rambla hasta el Puerto de Barcelona y, en el Moll de les Drassanes, sobre las diez de la noche, rezamos la Oración a Cristo Rey como colofón del encuentro y despedida entre los participantes:

«¡Oh, Cristo Jesús!, yo os reconozco por Rey universal. Todo cuanto ha sido hecho, ha sido creado para Vos. Ejerced sobre mí todos vuestros derechos. Renuevo mis promesas del Bautismo, renunciando a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometo vivir como buen cristiano. Y particularmente me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de vuestra Iglesia. Corazón divino de Jesús, os ofrezco mis pobres acciones para obtener que todos los corazones reconozcan vuestra sangrada realeza, y así se establezca en todo el universo el reto de vuestra paz. Así sea».

Antes de romper filas, Mossèn Joan Maria dio la consigna para aquella noche: «Mantén lo que tienes». En continuación con lo hablado durante la cena sobre las siete iglesias del Apocalipsis, el Mossèn recordó el versículo 11, del capítulo 3, del último libro del Nuevo Testamento: «Pronto vengo; mantén firmemente lo que tienes para que nadie te arrebate la corona». Nos exhorta a custodiar el depósito recibido y a perseverar en él. «Lo que tienes» presupone que la Iglesia ya posee algo recibido antes de que se le mande guardarlo. Así, Cristo está próximo a venir para juzgar y recompensar; por tanto, conservemos firmemente la fe, la gracia y la fidelidad que hemos recibido, perseveremos en ellas en medio de las pruebas y no permitamos que el pecado, la persecución, el error o la seducción del mundo (del «mundo mundano», que se decía en los campamentos) nos hagan perder aquello que conduce a la corona de la vida eterna.

 



Con esta sesión, hemos inaugurado las quedadas legitimistas en Barcelona para jóvenes, con el propósito de realizar una al mes y dar así continuidad a la formación de los campamentos de verano. Cualquier joven interesado, mayor de 14 años de edad, puede contactar con el Círculo Tradicionalista de Barcelona (carlismobarcelona@gmail.com).  

Círcol Tradicionalista de Barcelona Ramon Parés y Vilasau (Barcelona).

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