
Salvador Illa (dcha.) y Albert Dalmau (izq.), en el mal llamado «Parlament».
La enfermedad del presidente de la «Generalitat» obliga a los socialistas catalanes a abrir la sucesión
El presidente de la (mal llamada) Generalidad, Salvador Illa, deberá guardar reposo varias semanas, lo cual abre un debate interno sobre el liderazgo y la gestión gubernamental en su ausencia.
Barcelona (Agencia FARO).— La salud del presidente de la (mal llamada) Generalidad, Salvador Illa, ha generado una situación de incertidumbre política en Cataluña. Diagnosticado con una osteomielitis púbica, una inflamación ósea de origen infeccioso, su recuperación física se prevé larga. Los médicos estiman que deberá permanecer hospitalizado al menos dos semanas más, con una rehabilitación posterior de duración incierta.
Este hecho obliga al Partit dels Socialistes de Catalunya a plantearse cuestiones novedosas: la sucesión en el liderazgo del partido y la gestión del Govern sin su figura principal, en un año complejo por la negociación de los presupuestos y la proximidad de un nuevo ciclo electoral.
Un Govern en busca de la normalidad operativa
Para garantizar la continuidad del ejecutivo, el consejero de Presidencia, Albert Dalmau, mano derecha de Illa, asumió de inmediato las labores de despacho del presidente. El mensaje desde Palau es de «normalidad», con la celebración esta semana del Consejo Ejecutivo.
La prioridad inmediata es el desbloqueo de los Presupuestos de la Generalitat para 2026. Las cuentas llevan meses paradas por el veto de los socios de gobierno, ERC y los Comuns. La consejera de Economía, Alicia Romero, mantiene negociaciones intensivas con patronal y sindicatos para lograr un acuerdo marco. El objetivo del Govern es utilizar ese pacto social como palanca para aumentar la presión sobre sus socios y forzar la aprobación de las cuentas. Algunas fuentes apuntan a que la ausencia de Illa —quien provoca un rechazo visceral en sectores del independentismo más radical— podría incluso facilitar las negociaciones, al dar mayor protagonismo a perfiles considerados más técnicos y menos polarizantes, como el propio Dalmau o Romero.
El dilema sucesorio en el PSC
Más allá de la gestión diaria, la baja médica de Illa ha abierto de forma imprevista el melón sobre el futuro liderazgo del PSC. Illa ha concentrado en los últimos cinco años una autoridad casi indiscutida dentro del partido, sin haber designado un sucesor claro.
Las quinielas internas se mueven en un rosario de nombres, pero ninguno con el peso y el carisma del actual líder. En un primer nivel se menciona a la presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret, y al propio Albert Dalmau, aunque se cuestiona su proyección o ascendencia dentro del partido.
Los perfiles que parecen sonar con más fuerza en este momento son aquellos que combinan experiencia de gobierno y peso orgánico: Ferran Pedret: Líder del grupo parlamentario del PSC, se le atribuye experiencia y oratoria. Núria Parlon: Consejera de Interior, ofrece un perfil femenino y de gestión, muy valorado en la actual corriente socialista. Sílvia Paneque: Consejera de Territorio y peso pesado del partido, aunque sufre cierto desgaste político.
Otros nombres que circulan son los de la consejera de Economía, Alicia Romero; la alcaldesa de Sabadell, Marta Farrés; o el eurodiputado Javi López. Se descarta, por proximidad de los comicios municipales, una opción como la del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. La recuperación de veteranos como Jordi Hereu o José Zaragoza tampoco parece contar con apoyo mayoritario.
Próximos desafíos
La primera prueba de fuego para el Govern en esta nueva etapa será la sesión de control en el Parlament prevista para la próxima semana, que supondrá el debut de Dalmau como President en funciones ante la cámara.
A medio plazo, todo dependerá de la evolución clínica de Salvador Illa. Si su recuperación se alarga más de lo previsto, el PSC se verá abocado a tomar decisiones orgánicas sobre su dirección, lo que podría llevar también a una recomposición del Govern. Por ahora, el partido prefiere esperar y confiar en la pronta recuperación de su líder, consciente de que su figura sigue siendo, a día de hoy, insustituible.
Colofón carlista: cuestión de legitimidad
Mientras los tecnócratas del PSC se reparten como un botín los despachos de la Generalitat y negocian presupuestos para seguir financiando su revolución contra Dios, el Carlismo levanta la bandera de la verdadera libertad.
¿Hablan de «sucesión»? Nosotros hablamos de legitimidad. La que no se vota en comités de partido, sino que dimana de la Ley de Dios y la sangre de los Reyes Legítimos.
¿Hablan de «presupuestos»? Nosotros hablamos del reparto foral y justo, no del robo fiscal liberal que ahora reparten como limosna.
Mientras ellos buscan a quién sentar en el sillón del presidente para continuar con sus políticas anticristianas, nosotros seguimos guardando el trono vacante del Rey Legítimo para construir una sociedad cristiana, com Déu mana.
Agencia FARO / Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau
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