Crónica de la presentación en Barcelona de La restauración de la política católica, de Ruiz de Galarreta, por los carlistas valencianos Juan Oltra y P. Retamar
Instrumento de una acción política sostenida en el tiempo que toma por maestro y por referencia segura del tradicionalismo español —esto es, del carlismo— a don Alberto Ruiz de Galarreta
El jefe del Círculo Alberto Ruiz de Galarreta (Valencia), D. Juan Oltra, y su capellán, P. Juan Retamar, visitaron Barcelona para presentar el libro La restauración de la política católica, recopilación de artículos políticos de don Alberto Ruiz de Galarreta y Mocoroa, fundamental maestro carlista del siglo XX. La presentación tuvo lugar el pasado sábado 17 de enero de 2026, a las once y media de la mañana (11:30h.), en el Centro Cívico Pere Quart, de Barcelona, tal como se había anunciado, y estuvo organizada por el Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés.
Tras unas breves palabras de bienvenida por parte del jefe del Círculo de Barcelona, José Luis Escobedo, el P. Retamar presentó la extraordinaria figura de Ruiz de Galarreta con los hitos más importantes de su vida y expuso en su conjunto el proyecto editorial de publicación de sus obras reunidas. A continuación, don Juan Oltra introdujo las fuentes de los artículos contenidos en el primer volumen y los capítulos en los que éste se encuentra dividido, lo cual representa esquematizar la propia doctrina de don Alberto Ruiz de Galarreta. Finalmente, se dio un turno de preguntas y una tertulia con los asistentes, que continuó a partir de las dos de la tarde en un restaurante cercano, en agradable almuerzo y sabrosa tertulia, hasta bien entrada la tarde.
El P. Juan Retamar comenzó su exposición recordando la calificación de Ruiz de Galarreta como «el último carlista histórico» por parte de don Miguel Ayuso, en un obituario publicado en el diario ABC el 13 de septiembre de 2019. Alberto Ruiz de Galarreta formaba parte del selecto grupo de pensadores tradicionalistas —todos ya fallecidos, como Rafael Gambra, Juan Vallet de Goytisolo, Francisco Elías de Tejada, Álvaro d’Ors, Francisco Canals Vidal, Eugenio Vegas Latapie, etc.— que sintetizaron magisterio, apostolado y militancia política. El P. Retamar reconoció como un don de la Divina Providencia el haber conocido personalmente a Galarreta y disfrutado durante algunos años de su cercanía y amistad. Destacó algunos hitos importantes de su vida, comenzando por su nacimiento en San Sebastián (Guipúzcoa) en diciembre de 1922. Por motivos de edad, no pudo luchar en la Cruzada de 1936, como le hubiera gustado, y a diferencia de otros amigos como Gambra o Larramendi. De familia carlista por vía materna, su padre era comerciante y un apasionado de la fotografía. Al ser liberada San Sebastián, se afilió a la Agrupación Escolar Tradicionalista (AET) de la provincia de Guipúzcoa; contaba 15 años de edad. Terminada la guerra, la familia se trasladó a Valencia para que Alberto pueda iniciar la carrera de medicina, que terminó en 1946. En Valencia continuó vinculado a la Comunión Tradicionalista, siendo secretario del Requeté valenciano. El mismo año que concluyó sus estudios, don Alberto empezó el noviciado en la Compañía de Jesús, en Veruela (Zaragoza), pero los superiores concluyeron que no tenía vocación. Algo que él siempre llevó con cierto dolor y le hacía repetir que él no había sido infiel a Jesucristo. Regresó, pues, a Valencia, y tras un tiempo de discernimiento comenzó las oposiciones para entrar en el Cuerpo de Sanidad de la Armada, del cual se retiraría en 1985 como Coronel-Médico. En los primeros años en la Armada, fue destinado a buques, donde viajó y realizó distintas operaciones quirúrgicas en alta mar —muy avanzadas para la época— por las que recibió condecoraciones de honor. En 1955 fue destinado a Madrid, a la Policlínica del Ministerio de la Marina y, al mismo tiempo, al Colegio Mayor Jorge Juan. Así, don Alberto, ya asentado en la capital, empezó a frecuentar tertulias y a escribir sus primeros artículos; de hecho, no encontramos escritos suyos anteriores a este año. Realizó el doctorado en Historia de la Medicina, con un estudio sobre el doctor José Gómez Ocaña, dirigido por Pedro Laín Entralgo y publicado en el CSIC.
De la militancia carlista de don Alberto, el P. Retamar destacó su estrecha colaboración con don José María Valiente, secretario de la Comunión Tradicionalista (1955-1960) y luego Jefe Delegado (1960-1967) en sustitución de Manuel Fal Conde. Don Alberto entró muy pronto en contacto con el grupo que formaría la Ciudad Católica y la revista Verbo. Frecuentó la tertulia de «La Tropical» (nombre del restaurante de la calle Alcalá, donde se realizaba), en la que participaba Eugenio Mazón Verdejo, quien le presentó a Vegas Latapie y a Vallet de Goytisolo. También la tertulia de los jueves, en el domicilio de Antonio Pastor, de la revista ¿Qué pasa?, revista que quedaría como testigo escrito de la crisis postconciliar que sufriría la Iglesia en España en los siguientes años. En 1960 participó en el grupo que preparaba una acción contrarrevolucionaria en la Cuba castrista, pero, avisados por la inteligencia de Marina, suspendieron su participación: se trataba del frustrado desembarco en Bahía Cochinos de 1961. También animó en 1963 el documento de la Comunión Tradicionalista sobre la unidad religiosa, y en 1964 el Juramento de la Oliva.
Don Alberto fue muy crítico con la deriva conciliar de la «libertad religiosa». Escribió innumerables artículos sobre ello, al tiempo que realizó todo tipo de gestiones en defensa de la unidad católica y para aminorar el impacto del documento. En los años 70 y 80, tras el secuestro «hugonote» del Carlismo, cuya infiltración socialista siempre denunció, y aunque separado de la disciplina oficial, don Alberto siguió trabajando y conspirando. Tras la demostrada infecundidad política de las reuniones de 1986 para «la unificación del carlismo», a finales de 1990 participó en la reconstitución de la Comunión Tradicionalista en torno a S.A.R. Don Sixto de Borbón, de quien se honró de ser su servidor. En 2014, Don Sixto le concedió la Gran Cruz de la Orden de la Legitimidad Proscrita.
El Círculo de Valencia se ha propuesto recoger, en al menos cinco volúmenes, los aspectos fundamentales de esos 4.000 artículos. Los tres primeros volúmenes estarían dedicados a sus escritos políticos. La restauración de la política católica es el primero de ellos; ya está en el horno el segundo, cuya noticia de su publicación podrá darse en poco tiempo; y el tercero se encuentra en elaboración. El cuarto volumen estará dedicado a contribuir a una «historia de los heterodoxos», para la cual resulta de gran ayuda el conjunto de textos que Galarreta dedicó a hacer seguimiento de las múltiples sectas y corrientes heréticas o paganizantes que entraron en España, especialmente (aunque no sólo) tras la aprobación de la Ley de Libertad religiosa en 1967. Por último, el volumen final estaría dedicado a los aspectos éticos, políticos y religiosos de la medicina, sobre los cuales el Dr. Ruiz de Galarreta escribió asiduamente. Por tanto, el plan de la obra trata de reflejar todos los temas relevantes y la diversidad de argumentos esgrimidos.
A continuación, tomó la palabra Juan Oltra para introducir las fuentes de los artículos contenidos en el primer volumen y los capítulos en los que éste se estructura, lo cual representa sintetizar la propia doctrina de don Alberto. En cuanto a las fuentes, Oltra destacó El Pensamiento Navarro, ¿Qué Pasa?, Siempre P’alante y Verbo, glosando algunos de los textos recogidos de cada cabecera en este primer volumen, y deteniéndose en un escueto comentario al estudio sobre «El tradicionalismo político y el régimen que cronológicamente siguió al 18 de julio», donde Galarreta ofrece una síntesis magistral que de algún modo complementa la obra de Rafael Gambra, Tradición o mimetismo. Ambos autores ofrecen un balance asaz crítico del régimen del General Franco, especialmente en lo tocante a la falsificación de la sociedad orgánica y la representación política.
El ponente, a continuación, pasó a desgranar los temas doctrinales. En este primer volumen se recogen seis capítulos y adelantó que el segundo, ya en ciernes, contendrá siete. El primer capítulo lleva por título «la política, oficio de alma». Se recogen textos donde don Alberto defiende la política en su concepción clásica y católica, como una realidad llamada a ser sacramental, a vehicular el orden cristiano y la unión del hombre con Dios y facilitar la vivencia de la Fe. Se divide en dos grandes temáticas: «meditaciones políticas» y «meditaciones para políticos». A continuación, el segundo capítulo se centra en la gran cuestión que abordó don Alberto durante toda su vida y que dio coherencia al resto de su obra: «la unidad católica», que ordena todo su pensamiento. En contraposición con esta cuestión, encontramos el tercer capítulo: «liberalismo y libertades de perdición». Que no fueron combatidas por Galarreta de un modo puramente «negativo» o «anti», sino poniendo constantemente como norte y guía la restauración del orden natural y cristiano al que la Revolución se opone.
Tras un cuarto capítulo donde se confronta el ser hispánico —«el genio católico de España»— con el europeísmo y los europeizantes, uno de los temas más constantes en su ejecutoria, se abren dos capítulos finales que recogen sus aportaciones históricas (que no historicistas, sino de marcado sabor filosófico y teológico) al esclarecimiento del significado político del 18 de julio y al estudio de la multisecular militancia carlista, fuente permanente de criterios y de prudencia.
Don Juan Oltra concluyó que con esta labor editorial no sólo se pretende recoger lo esencial del pensamiento de don Alberto, sino también los móviles de llevaron a don Alberto a escribir. Pues, en efecto, en todos sus escritos late una llamada apremiante a la acción ordenada. No en vano, entre sus aportes más específicos sobresalen las reflexiones en torno a la necesidad de fomentar vocaciones políticas. Con la mirada puesta en tal fin apareció la primera entrega de este proyecto editorial. De tal forma que no sólo se trata de un recuerdo piadoso a don Alberto, que lo es, por lo mucho que los carlistas le debemos, sino que es simultáneamente un instrumento de una acción política sostenida en el tiempo y que toma por maestro y por referencia segura del tradicionalismo español —esto es, del Carlismo— a don Alberto Ruiz de Galarreta y Mocoroa.
Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau
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