dissabte, 31 de gener del 2026

31 de enero: festividad de San Juan Bosco. La donación del Tibidabo y los carlistas catalanes

Vista general del Templo del Tibidabo, en el punto más alto de Barcelona, y la ciudad a sus pies.
 

 

31 de enero: festividad de San Juan Bosco. La donación del Tibidabo y los carlistas catalanes



Donación del terreno del Tibidabo a Dom Bosco en 1886. Carlismo en la mayoría de los donantes. Traición del gobierno liberal de María Cristina.




En otras ocasiones, hemos comentado la visita que Don Bosco realizó a Barcelona en 1886, durante un mes, invitado por Doña Dorotea de Chopitea, y las relaciones del santo turinés con el carlismo.

Continuando con ello, a continuación nos centraremos en la donación de la montaña del Tibidabo a Don Bosco. Para ello, seguiremos al profesor Ramón Alberdi, SDB, en su obra Una ciudad para un santo.


La donación


El 5 de mayo de 1886, a las tres y media de la tarde, Don Bosco visitó la Basílica de la Merced para despedirse de la Virgen antes de regresar a Turín, al día siguiente, después de casi un mes de intensa y fructífera estancia en Barcelona.

«Una hora antes [de las 3:30 pm], esperaban junto a la puerta principal y laterales [de la Basílica de la Merced] muchas personas para tener el gusto de verle.

»Llegado que hubo el fundador de los Talleres Salesianos, pasó al presbiterio donde tomó asiento después de orar a la Santísima Virgen.

»La Escolanía, dirigida por don Buenaventura Frígola, ejecutó la Salve de violines. Concluida ésta, una comisión de propietarios del Tibidabo ofreció a Dom Bosco el terreno necesario para dedicar un santuario al Sagrado Corazón de Jesús, el cual aceptó gustoso impetrando bendiciones para los donantes y para cuantos contribuyan a tan santa obra. Pasó luego al centro del presbiterio, junto a la barandilla, desde donde dirigió su palabra al numeroso concurso.

»El reverendo cura párroco tradujo al castellano lo dicho en italiano por Dom Bosco, el cual dio la bendición especial que, por concesión del Papa, es extensiva a las familias de los presentes, enfermos, objetos piadosos, etc. Bendijo luego las medallas de Nuestra Señora de las Mercedes, y al poco rato salió saludando por numeroso gentío que llenaba la calle y plaza de la Merced». (Revista Popular, 13 de mayo, nº 805 (1886) 297-298).

A pesar del carácter privado de la visita, se congregó una gran cantidad de fieles y curiosos «desde una hora antes». Terminada la oración, tuvo lugar en la sacristía la mencionada donación que sería el punto central de la jornada. Con más detalle:

«Dom Bosco pasó a la sacristía y firmó la aceptación de la escritura de donación de unos terrenos situados en la montaña del Tibidabo hecha a su favor por los propietarios de dichos terrenos, para levantar allí un edificio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, en el cual, además de haber culto diario, se construirá local suficiente par que puedan pasar terminadas de recreo o convalecencia los niños de los Talleres Salesianos.
»Y Dom Bosco dice haber prometido al Sumo Pontífice hacer todos los esfuerzos posibles para levantar, en una de las montañas que rodean nuestra capital, un monumento dedicado al Corazón de Jesús, como se ha hecho en Roma, París...» (Diario de Barcelona, jueves 6 de mayo de 1886, pág. 5235. Edición de la mañana).

La prensa liberal no evitó la ocasión para burlarse de la donación, como hizo durante todo el mes que duró la visita de Dom Bosco:

«Varios propietarios del Tibidabo ofrecieron a Dom Bosco unos terrenos para levantar en ellos un templo dedicado al Corazón de Jesús. Dom Bosco aceptó el donativo. El “santo” derramó lágrimas de agradecimiento, y los propietarios derramaron palmos de terreno». (El Diluvio, jueves 6 de mayo de 1886, pág. 3657. Edición de la tarde).


Barcelona, vista desde la cima del Tibidabo.



Desde algunos años atrás, se pensaba convertir la cumbre del Tibidabo en un lugar mundano, o acaso rematarla con una iglesia protestante. Para darle un destino más digno, un grupo de caballeros católicos compró la cumbre de la montaña barcelonesa. Les movía «su sentimiento cívico y su natural impulso religioso que, ciertamente, no deja de ser combativo y absolutamente íntegro: aquel lugar tan bello, tan privilegiado por su incomparable emplazamiento frente al mar, sobre la gran urbe mediterránea en plena expansión [...] debía quedar asegurado, no sólo para el presente sino para el futuro» (Alberdi). Levantaron una ermita y proyectaban construir un templo mayor, cuando llegó Dom Bosco a Barcelona y pensaron en él como impulsor del proyecto, pues Dom Bosco ya estaba construyendo en Roma una basílica dedicada al Sagrado Corazón de Jesús.

El impulsor de aquel grupo de caballeros católicos era Manuel María Pascual de Bofarull, casado con una hija de José María de Sentmenat, Jefe Regional de la Comunión Tradicionalista del Principado (1890-1896). Tanto los Bofarull como los Sentmenat provenían de una tradición antiliberal bien profunda.


Mosaico en la cúpula principal del Templo del Tibidabo, que recuerda el momento de la donación del terreno realizada en la Basílica de la Merced, el 5 de mayo de 1886.




Cúpula principal del Templo del Tibidabo.




Don Manuel María puso el documento de donación en manos de Dom Bosco y le dijo:

«Para perpetuar el recuerdo de vuestra visita a esta ciudad, se han reunido estos señores y, de común acuerdo, han determinado cederos la propiedad del monte Tibidabo, a fin de que en la cumbre del mismo, que amenazaba convertirse en un semillero de irreligión, se levante un santuario al Sagrado Corazón de Jesús para mantener firme e indestructible la religión, que con tanto celo y ejemplo nos habéis predicado y que es noble herencia de nuestro padres». (MB, XVIII, 113 — Memorie biografiche di Don Giovanni Bosco, raccolte dal sacerdote salesiano Giovanni Battista LeMoyne).

A lo cual, Dom Bosco respondió:

«Me hallo todo confuso por la inesperada y nueva prueba que me dais de vuestro sentimiento religioso y de vuestra piedad. Os lo agradezco, y sabed que en estos momentos sois instrumentos de la Divina Providencia porque cumplís sus inescrutables designios. Cuando salí de Turín, pensaba para mis adentros: “Ahora está casi terminada la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Roma; preciso es que estudie otra empresa para honrar y propagar esta salífera devoción”.

»Y una voz interior me dejaba tranquilo pensando que aquí podría satisfacer mi deseo; era una voz que me repetía: Tibi-dabo! Tibi-dabo! [Te-daré, Te-daré].

»Sí, señores: sois los instrumentos de la Divina Providencia; con vuestra ayuda muy pronto se levantará en ese monte un majestuoso santuario dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, en el cual todos podrán acercarse a los Santos Sacramentos y será un perpetuo recuerdo de vuestra caridad y de vuestro afecto a la Religión católica, de la que tantas y tan hermosas pruebas me habéis dado». (MB, XVIII, 113-114 — Memorie biografiche di Don Giovanni Bosco, raccolte dal sacerdote salesiano Giovanni Battista LeMoyne).

 

Los donantes

Alberdi nos facilita la lista de los propietarios donantes que figuran en el documento de donación: Delfín Artós, Álvaro M. Camín, Felipe Camps, Guillermo More y Bosch, Manuel M. Pascual, Mauricio Serrahima, Manuel Torrabadella, Felipe Vives, Álvaro Verdaguer, Carmen Garrigolas (Vda. de Torrent), Carmen Font (Vda. de Calafell), José Xiviyell.

Muchos de estos apellidos nos resultaban familiares, por lo que consultamos fuentes carlistas —fundamentalmente Jordi Canal Morell, El carlisme català dins l'Espanya de la Restauració, aunque también otras— y encontramos lo siguiente:

Maurici Sarrahima y Gatell (c. 1830 - 1900): Industrial textil y financiero barcelonés muy destacado, y dirigente carlista de primer nivel. Miembro de la Junta Superior Carlista de Cataluña, fue uno de los principales financiadores de la Causa, especialmente durante la Tercera Guerra Carlista (1872-1876). Su testamento y las actas notariales de préstamos al Rey Carlos VII son citados en estudios de historia económica.

Josep Xiviyell y Fargas (1823 - 1898): Industrial de Sabadell. Formó parte de las estructuras directivas de la Comunión Tradicionalista en Cataluña y fue un proveedor de fondos significativo. Su fábrica en Sabadell era un punto de referencia tradicionalista.

Manel Torrabadella y Llaurador (1841 - 1906): Industrial algodonero de Manresa. Figura clave del carlismo en la Cataluña interior. Fue diputado a Cortes por el Partido Integrista a finales del XIX. Su compromiso era político y activo.

Manel Maria Pascual y de Bofarull 1842 - 1913): Profundo vínculo familiar con el carlismo, tanto por familia materna (Bofarull) como por su esposa (hija del Jefe Regional de la Comunión Tradicionalista en el Principado de Cataluña quien, a su vez, también poseía una profunda tradición familiar antiliberal).

Felip Vives y de Ribot: Abogado y propietario agrícola de Igualada. Perteneció al entorno tradicionalista o carlista. Fuertes vínculos con el catolicismo político, aunque no llegó a ostentar cargos de responsabilidad.
 

Delfín Artós y de Roca (1825 - 1897): Empresario y mecenas católico. Miembro activo y benefactor de congregaciones y obras pías muy vinculadas al entorno tradicionalista. Apareció en la prensa carlista como patrocinador de publicaciones devocionales y antiliberales. Sin embargo, su carlismo era más cultural y religioso que político-militante.
 

Álvaro Verdaguer y de Durán: Comerciante de Barcelona. Figuró en directorios de comerciantes católicos y en actas de asociaciones como el Círculo de San José, un bastión del tradicionalismo barcelonés para la pequeña burguesía. Carlismo de base social en el pequeño comercio de Barcelona, menos visible que el de los grandes industriales.

Sin embargo, otros donantes no tenían relación con el carlismo o incluso eran opuestos,. Así, otras fuentes nos indican que Felip Camps i Soler, industrial de Sabadell, era liberal-progresista; Guillem More y Bosch, consignatario de indianos, pertenecía a una familia de la «aristocracia del dinero» barcelonesa, vinculado al Partido Conservador-liberal de Cánovas del Castillo; Álvaro Camín y Rodríguez, empresario asturiano-catalán, de la burguesía liberal... Sin embargo, la mayoría, como hemos visto, eran carlistas, ya fueran activos militantes o al menos vinculados a la Causa.


La traición de María Cristina


Después de la donación, Dorotea de Chopitea costeó los gastos de la pequeña ermita ubicada en la cumbre que, poco después de su consagración, quedaría solitaria y casi abandonada.

Pequeña ermita construida en la cima del Tibidabo poco después de la donación de 1886.

 




Con motivo de la Exposición Universal de Barcelona en 1888, el gobierno liberal quiso instalar un pabellón provisional en la cima del Tibidabo para que la usurpadora María Cristina contemplase, desde lo alto de la montaña, el panorama de la ciudad y sus contornos. A tal efecto, solicitó permito al P. Branda, superior salesiano en Barcelona, quien de buena fe se lo concedió.

Pero no se pueden hacer pactos con el diablo. Concluida la Exposición Universal, el gobierno liberal se negó a retirar el pabellón «provisional». Incluso una «Real» [sic] Orden declaró la cumbre del Tibidabo de «utilidad pública» para instalar un observatorio astronómico.

En 1889, llegó a Barcelona el P. Felipe Rinaldi, en sustitución del P. Branda. Al poco tiempo, se le exigió la firma de un documento de retrocesión de la donación realizada en 1886 a Dom Bosco... Después de aconsejarse, y poco amigo como era de pleitos con las autoridades, decidió firmar aunque con las debidas protestas y salvedades.

Se perdió así la donación de 1886 a Dom Bosco.

Pero la Providencia se abre paso también en medio de las tribulaciones. El arquitecto y astrónomo Emilio Font demostró que el Tibidabo no era el lugar oportuno para un observatorio astronómico, y en cambio sí lo era otra colina cercana. Su tesis fue admitida por el gobierno liberal, y el proyecto de la cima quedó arrinconado.

Aquel mismo año se fundó la Sociedad Anónima Tibidabo, que trató de adquirir todos los terrenos de la cumbre, incluso los inicialmente cedidos a Don Bosco. Ello, a pesar de la retrocesión forzada. Los PP. Hermida y Rinaldi se emplearon a fondo y consiguieron un acuerdo con la Sociedad Anónima, el 17 de septiembre de 1899, que estipulaba lo siguiente: la parte más importante de la cumbre quedaba en propiedad de Sociedad mercantil, a excepción de 6.000 metros cuadrados, que serían destinados a la construcción del Templo del Sagrado Corazón de Jesús. Por ese motivo, el Templo actualmente debe compartir la cumbre del Tibidabo con un parque de atracciones.


La construcción


La primera piedra de la Cripta se instaló el 28 de diciembre de 1902. En 1909, tras la Semana Trágica de Barcelona, se propuso convertir el Templo del Tibidado en expiatorio por los pecados de España. En 1911, se bendijo la Cripta solemnemente y se aprobó la declaración de Templo Nacional Expiatorio, atendiendo la propuesta de dos años atrás. En 1912, se instaló definitivamente la comunidad salesiana. En 1926, se consagraron los cinco altares de la Cripta. En 1936, los rojo-separatistas incendiaron y profanaron el Templo y martirizaron a algunos salesianos, mientras otros pudieron huir y esconderse. En 1939, tras la victoria de la Cruzada, se retomaron las obras. Y por fin, en 1952, el obispo Modrego bendijo el Templo.


El Templo del Tibidabo, iluminado en la noche, se eleva como el Sagrario de Barcelona.



En la actualidad, iluminado en la noche el punto más alto de la ciudad, el Templo del Tibidabo se eleva como el Sagrario de Barcelona. Desde las alturas, contempla el latido de la urbe entre la oscuridad y el mar, eternamente vigilante y eternamente acogido en el manto estrellado de su cielo. Y recuerda que incluso desde lo más bajo y oscuro, late un espacio para la esperanza y lo sagrado; basta con elevar la mirada a lo alto.

Josep de Losports, Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau

 

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