diumenge, 28 de gener del 2024

Crónica de la sesión de enero de 2024 del círculo de lectura carlista de Barcelona

 

Se empezó el estudio de «LA MONARQUÍA SOCIAL Y REPRESENTATIVA EN EL PENSAMIENTO TRADICIONAL», de Rafael Gambra Ciudad, quien basó esta obra en textos de Vázquez de Mella. Comentado todo ello por Helena Escolano.







Con el inicio del nuevo año 2024 de Ntro. Sr. Jesucristo, el círculo de lectura carlista de Barcelona comienza igualmente el estudio de un nuevo libro: LA MONARQUÍA SOCIAL Y REPRESENTATIVA EN EL PENSAMIENTO TRADICIONAL.

Se trata de una obra clásica del gran maestro carlista Rafael Gambra Ciudad (Madrid 1920 — 2004), quien fue Catedrático de filosofía, Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista desde 2001 hasta su fallecimiento, y representa hoy uno de los principales pensadores del carlismo de las últimas décadas. El autor, a su vez, basó este libro en unos textos de otro genial pensador previo: Vázquez de Mella, el «verbo de la Tradición». Y todo ello, se comenta magistralmente por nuestra correligionaria margarita y maestra, Helena Escolano.

Se cumple ya, con ésta, la décima sesión de nuestro círculo de lectura carlista barcelonés, que comenzó su singladura hace ya dos años, en febrero de 2022. Durante este tiempo, se ha abordado el estudio de las principales obras del tradicionalismo hispánico, y se ha contado también con la presencia en Barcelona de varios de los autores estudiados, como Miguel Ayuso, José Miguel Gambra, Juan Manuel de Prada, así como de un mensaje de Elisabeth Wilhelmsen, hija de D. Federico Wilhelmsen.

Como en las demás ocasiones, quiso la Providencia que esta décima sesión tuviera lugar según lo anunciado: el pasado sábado 27 de enero de 2024, a las doce del mediodía, en el Centro Cívico Pere Quart, del barrio barcelonés de Les Corts, y organizado por el  Círculo Tradicionalista Ramon Pares y Vilasau, de Barcelona.


Tras una oración inicial rezada por el presidente del Círculo organizador, se dio la palabra a Helena Escolano quien repartió fotocopias de un Discurso de Vázquez de Mella, que no se encuentra en el libro estudiado pero se menciona indirectamente en él: el Discurso pronunciado en el Congreso el 27 de febrero de 1908 y que servirá posteriormente para ilustrar la destrucción de las corporaciones a las que se hará referencia en su momento.

La ponente dio inicio entonces a su exposición abordando el contexto histórico y eclesiástico en el que Rafael Gambra escribió el libro, a principios de la década de los años 50 del siglo XX: la guerra fría entre los dos bloques (capitalista y soviético) surgidos tras la Segunda Guerra Mundial. Bloques que, aunque enfrentados, compartían los mismos principios revolucionarios y coincidían en una misma renuncia de (o, incluso, ataque contra) los principios cristianos en el orden social, político y jurídico; así como el estatalismo en ambos bloques.

Rafael Gambra, en el capítulo primero, observa que aquella falsa oposición entre bloques no es tan diferente a la que los españoles pudieron percibir en 1936, durante nuestra Cruzada: una oposición y persecución contra el orden cristiano. Para Gambra, en 1936, los españoles tuvieron una visión profética contra «un enemigo muy viejo»: el espíritu revolucionario de la modernidad, encarnado tanto en el bloque soviético como en el capitalista, tanto en las derechas como en las izquierdas.

Para ilustrar esta idea, Helena Escolano acudió a la imagen musical del leitmotiv : igual que en una ópera de Wagner encontramos motivos musicales que se van repitiendo durante toda la obra, en diferentes pasajes —cambian tonalidad o ritmo, se modifican aspectos melódicos o instrumentales, pero permanecen siempre reconocibles como algo que transita o vertebra un determinado orden de cosas—, así también encontramos en el contexto histórico que nos ocupa la elaboración de diferentes ideologías, algunas contrapuestas, pero que que comparten todas ellas la misma voluntad de subversión del orden cristiano y de desplazar a Dios del centro de la sociedad, de la vertebración del Derecho, etc.

Rafael Gambra subraya (en un Prefacio posterior a esta obra), en referencia a este contexto de los años 50 del siglo XX, la convocatoria del Concilio Vaticano II en 1959 —aunque se desarrollaría entre 1962 y 1965— y que pretendía el aggiornamento de la Iglesia con aquel mundo revolucionario. Finalmente, el Concilio llegaría a decretar la mal llamada «libertad religiosa»: visión subjetivista de la religión que, como consecuencia, imposibilita la reinstauración de un orden cristiano en la sociedad, pues: por un lado, desvincula a la sociedad misma de su fundamento teológico; y, por otro lado, desposee a la institución monárquica de su fundamento último y de su carácter sacral, rompiendo así con la monarquía tradicional.

Concluida la exposición del contexto en el que Rafael Gambra escribe esta obra, el autor observa —citando a Menéndez Pelayo— la inadaptación del ser español a estas ideas modernas. Los españoles se sintieron «incómodos», «a disgusto», con el nuevo orden de la modernidad: se opusieron en 1936, como también lo habían hecho en el siglo XIX durante las guerras carlistas (levantamientos populares contra las nuevas ideas modernas), o como antes lo habían hecho también en las luchas contra el protestantismo, desde el siglo XVI: España se desangró por preservar la unidad religiosa en Europa desde Lutero. En este sentido, la victoria de la ideas modernas en España se produjo por la imposición violenta, pero no es fruto del ser español ni de su deseo popular.

Como ejemplo de esa oposición popular, el autor cita la desaparición de los bienes comunales, que hasta entonces habían estado al servicio de las clases populares. Tales bienes pasan a ser engullidos por el nuevo Estado omnímodo y voraz, que desposee a las clases campesinas y populares de su patrimonio comunal. Igualmente, el autor cita la desaparición de los gremios, corporaciones y todos los cuerpos intermedios, y de los lazos naturales que vinculan al hombre con la comunidad política. En definitiva, el nuevo orden de la modernidad desposee a las clases populares de la verdadera libertad y de la participación en la vida pública que hasta entonces habían tenido. Y ese nuevo orden revolucionario se impone a la clases populares en contra de su voluntad y de sus intereses, de forma artificial y antiorgánica.

Éstas y otras ideas se explicaron durante la hora larga que ocupó la brillante exposición de la profesora Escolano (que podrá consultarse en video más adelante, D.m.) y tras la cual se abrió una sabrosa tertulia que se alargó hasta las dos de la tarde. En ese momento, la sesión del círculo de lectura se dio por concluida, pero la tertulia se trasladó a un restaurante cercano, con almuerzo y sobremesa hasta pasadas las seis de la tarde, la cual se levantó para la asistencia al Santo Rosario y Santa Misa Tradicional en la cercana capilla de la calle Vallespir.

En definitiva, una jornada de estudio, hermandad y piedad, que continuará —si Dios quiere— el próximo 24 de febrero, a las doce del mediodía, en el habitual Centro Cívico, cuando se reanudará el estudio de la monarquía social y representativa.

Circol Tradicionalista Ramon Parés y Vilasau (Barcelona)

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