dissabte, 7 de febrer del 2026

7 de febrero, aniversario del fallecimiento de Francisco Canals Vidal: maestro fundamental del tradicionalismo hispánico


 

7 de febrero, aniversario del fallecimiento de Francisco Canals Vidal: maestro fundamental del tradicionalismo hispánico


Con motivo de esta  efeméride y para honrar la vigencia de su magisterio, se divulga un extracto de un artículo suyo donde realiza una crítica radical a la Modernidad al tiempo que señala la alternativa católica: la esperanza en el Reinado Social de Jesucristo



El 7 de febrero se cumple el aniversario del fallecimiento del profesor Francisco Canals Vidal (1922-2009), maestro fundamental del tradicionalismo hispánico. Con motivo de esta efeméride y para honrar la vigencia de su magisterio, se divulga a continuación un extracto de su artículo «El reino mesiánico» (Revista Verbo, núm. 71-72, 1969).

En este texto, Canals se revela como teólogo de la historia y apologeta de la Cristiandad. Con motivo de una hermeneusis católica de las profecías del Antiguo Testamento, Canals realiza una crítica radical a la Modernidad, a la que diagnostica como una síntesis gnóstico-ebionita. Este error, secularizado en la idea mágica del Progreso, pervierte conceptos cristianos —como la redención o el bien y el mal— y genera un conflicto dialéctico destructivo en la historia.

Frente a esta falsa esperanza inmanentista, Canals señala la alternativa católica: la esperanza en el Reinado Social de Jesucristo. No se trata de una nostalgia, sino de la aplicación de un principio teológico permanente —cuya expresión litúrgica es la Fiesta de Cristo Rey— que debe orientar la vida civil. Es una esperanza a la vez social y escatológica, vivida con paciencia activa y que constituye el centro de su proyecto intelectual contrarrevolucionario.

Josep de Losports
, Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau


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En la "modernidad anticristiana” una síntesis gnóstico-ebionita pone en movimiento el dinamismo del error y deforma de raíz la mágica de la idea del Progreso. Es esta una idea “anticristiana” en el sentido más profundo y propio de la palabra; la concreción en el dinamismo histórico de aquel misterio de iniquidad del que San Pablo dice: que ya actúa y que prepara la manifestación del hombre del pecado, que se enfrenta a todo lo que se llama Dios o recibe culto.

El carácter anticristiano de esta idea del progreso radica precisamente en que escinde y desorienta conceptos e ideales presentes en la historia como herencia de Israel y de la revelación bíblica. Nos habla de redención, pero no es la redención del hombre por la gracia divina; es una redención según elementos del mundo y que obra diríamos mágicamente: por el proceso irreversible de la Historia, por las exigencias del nivel de nuestro tiempo, somos redimidos del pasado, constitutivamente malo. Esta redención progresista presenta los caracteres de inmanencia secular e intramundana del ebionismo, pero a la vez revela aquel dualismo de las gnosis. Por esto, más que un proceso lineal de maduración en el tiempo, se concibe el Progreso como una serie de choques dialécticos redentores: a fines del siglo XVIII la burguesía redimía de la nobleza; más tarde el proletariado redime de la burguesía; en nuestro tiempo la juventud redime de los “padres podridos".

Oímos frecuentemente afirmaciones universales de este tipo: Los jóvenes de hoy son justos, puros, exigentes y quieren un mundo mejor, porque las generaciones anteriores lo habían construido injusto y opresor. En consecuencia, ya no tenemos que considerar el bien y el mal en su verdadera línea: el bien como integridad y el mal como privación y desorden. El bien como algo a agradecer últimamente a la bondad y poder de Dios, y el mal y el pecado como consistentes en la cerrazón de la soberbia. El bien es para el progresismo algo arrojado a mar de la existencia por la generación, y que va a causar el mundo nuevo, fecundo y creador, al nivel de nuestro tiempo.

Dualismo maniqueo, y también ebionismo; ya que en todas las polaridades, y por satánico modo, también lo que "no es” confunde a lo que "es". Por satánico modo: porque lo que ‘'no es" tiene el privilegio de la soberbia y del desprecio hacia lo que, precisamente por ser, es ya anquilosado, superado y destinado a la destrucción. Estamos ante redenciones inmanentes, mágicas, maniqueas. Se ha escindido la divinidad misma en el dios del poder y de la justicia, legislador y señor, y el dios de la libertad y de la renovación. Se ha escindido la espiritualidad; se ha fragmentado la fe; se lanza una parte de misterio contra el otro, y se obtiene así la tensión en la que está la vida y el proceso del movimiento dialéctico redentor.

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Dice Santo Tomás que la fe católica se presenta cual una vía media entre errores opuestos. El movimiento dialéctico del error sintetiza, como hemos visto, tales oposiciones en el confuso agregado de una concepción en la que se desintegra el sentido cristiano de la historia.

Si no seguimos ni el error judío del humanismo ebionita, presente en nuestro tiempo en las diversas corrientes del Evangelio social, ni el error herético, que desprecia el orden natural y no acepta la esperanza de su integración en el Reino de Cristo, deberemos profesar la esperanza que la Iglesia vino a institucionalizar litúrgicamente en la fiesta de Cristo Rey.

No es erróneo milenarismo vivir, en estos tiempos de misterio de iniquidad, en el consuelo y la esperanza a que nos invita el Evangelio: alzar los ojos y levantar la cabeza porque se acerca nuestra redención.

De esta esperanza vivimos los cristianos; a ella nos invita la Escritura, que nos alienta a esperar y nos invita a suplicar con ardiente plegaria la humillación de los poderes anticristianos. No porque así vengamos a tener nosotros la oportunidad de llegar a ser poderosos al modo como lo son los enemigos de Cristo: sería esto envidiar la prosperidad de los malos y tener celos de quienes obran la iniquidad.

"La altivez de los ojos del hombre será abatida; la soberbia de los hombres será humillada, y sólo Yahveh será ensalzado aquel día." Si al leer esto en la Escritura esperamos que humillara a "nuestros" enemigos y que nosotros "los fieles" triunfaremos, seríamos puritanos o fariseos. Porque: "el día de Yahveh de los ejércitos vendrá sobre todo lo soberbio y altivo y sobre todo lo ensalzado y sobre todos los cedros del Líbano altos y sublimes; sobre los alcornoques de Basan; sobre todos los montes altos y sobre todos los collados levantados; sobre torre alta y sobre todo muro fuerte; sobre todas las naves de Tarsis y sobre toda las pinturas preciosas".

"La altivez del hombre será abatida y la soberbia de los hombres será humillada, y sólo Yahveh será ensalzado aquel día."

"Aquel día arrojará el hombre sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que se hicieron para que fueran adorados, y se entrarán en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia temible de Yahveh y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare para herir a la tierra. Dejaos estar del hombre, cuyo hálito está en su nariz, pues ¿por qué tiene que ser él estimado?

Oremos con el salmista: ''Te alabaré Yahveh con todo mi corazón; cantaré tus maravillas; me alegraré y regocijaré en Ti; cantaré tu nombre altísimo porque mis enemigos han sido echados para atrás. Caerán y perecerán ante Ti porque has hecho juicio de mi causa, Te has sentado en tu silla y has juzgado justicia. Has reprendido a las naciones y has destruido al perverso. Raíste el nombre de ellos par.a siempre jamás. ¡Oh enemigo!, acabados son para siempre los asolamientos y las ciudades que elevaste; su memoria pereció con ellas; mas Yahveh permanecerá para siempre. Ha dispuesto su trono para juicio, y juzgará al mundo con justicia y al los pueblos con rectitud. Y será Yahveh refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia, y en Ti confiarán cuantos conocen tu Nombre, por cuanto no desamparaste a los que te buscaron. Cantad a Yahveh que habita en Sión. Dad a conocer a los pueblos sus obras: porque, demandando su sangre, no se olvidó del clamor de los pobres."

"Hundiéronse las naciones en la fosa que hicieron; en la red que escondieron fue tomado su pie. Yahveh fue conocido por el juicio que hizo: el perverso fue enlazado en la obra de sus propias manos. Serán los malos trasladados al infierno, y todas las gentes que se olvidaron de Dios: porque no será para siempre olvidado el pobre, ni la esperanza de los pobres perecerá para siempre. Levántate, ¡oh Yahveh!, no sea que prevalezca el hombre. Sean ante Ti juzgadas las naciones. Pon, ¡oh Yahveh!, temor en ellas: conozcan las naciones que no son más que hombres."

Para terminar esta confidencia alentémonos a la plegaria con la que roguemos a Dios que no tarde ya, que no calle por más tiempo.

En las profecías se nos habla del silencio de Dios, y estamos en este misterioso momento. Pero leemos en Isaías:

"Callé por largo tiempo fui como sordo y me contuve. Como la que da a luz ahora grito y suspiro y respiro jadeante.”

"Desvastaré montañas y collados y secaré la lozanía de las plantas. En erial convertiré los ríos y dejaré en seco los estanques."

"Haré marchar los ciegos por un camino ignoto y les haré pisar senderos ignorados. Ante su faz haré de las tinieblas luz, de lo escarpado llano; todo cuanto Yo digo así lo cumpliré y no les dejaré." Que así sea. ¡Ven, Señor Jesús!

Francisco Canals Vidal: «El Reino Mesiánico», Revista Verbo, núm. 71-72, 1969, págs. 85-98. Enlace: https://fundacionspeiro.org/revista-verbo/1969/71-72/documento-4565


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