dimarts, 14 de setembre del 2021

Una Diada a pals i retrets


 Junqueras va ser rebut pels manifestants secessionistes amb crits de «traïdor», «fatxa», «botifler»...


(Traducción al castellano, al final)


Dues són les característiques de la Diada nacionalista d’enguany: la violenta divisió entre els mateixos secessionistes i la baixa participació de manifestants.

En efecte, aquest 2021, per primer cop a una Diada s’han cremat imatges del President de la Generalitat, Pere Aragonés, juntament amb la ja habitual crema d’imatges del Cap de l’Estat espanyol. La crema ha tingut lloc a la manifestació organitzada per la CUP (extrema esquerra secessionista), els diputats de la qual van investir en el seu moment al President que ara cremen en imatge, i a més a més el mantenen en el poder actualment.

 

Aquest 2021, per primer cop a una Diada s’han cremat imatges del President de la Generalitat.

El líder d’ERC, Oriol Junqueras —que va estar empresonat dos anys per sedició contra Espanya—, va ser rebut pels manifestants secessionistes amb crits i pancartes de «traïdor», «fatxa», «botifler», «fora Junqueras!», «pagueta i cadireta», «ens heu venut», etc., tant a l’ofrena floral al monument a Casanovas del dia 11 al matí com a l’homenatge al Fossar de les Moreres de la nit anterior.

I la violència va pujar de to quan una parada de la secessionista Aliança Catalana situada al Fossar de les Moreres va ser destruïda i els seus simpatitzants agredits violentament per altres secessionistes però d’extrema esquerra. Igualment, diversos membres de les «ultradretanes» i secessionistes Renaixença i del MIC (un d’ells de raça negra) van ser apallissats per «antifas» antiracistes blancs d’ «extrema esquerra».


Violència entre secessionistes.

I és que l’odi que els secessionistes senten per Espanya només el supera l’odi que els secessionistes es tenen entre ells. Aquest odi i divisió és conseqüència de l’abandonament de la recerca i defensa del bé comú, propi de la societat tradicional, per a passar a cercar cadascun fins particulars diferents, propi de les societats liberals i revolucionàries. Amb això, es cau en l’anarquia i en la contradicció de, per exemple, cremar fotografies d’un President que hom ha votat i està mantenint en el poder. O que «antiracistes» blancs secessionistes apallissin a un negre també secessionista perquè el consideren d’ «extrema dreta».

D’altra banda, la participació a les manifestacions de la Diada es va enfonsar enguany al no superar la xifra de cent mil manifestants, tot i que la Guàrdia Urbana d'Ada Colau intenti salvar els mobles en xifrar la participació en 108.000 persones, i els organitzadors secessionistes engreixin encara més la xifra, fins als 400.000. Sigui com sigui la xifra real, la punxada és evident: la Guàrdia Urbana va comptabilitzar 600.000 assistents en la Diada del 2019, l’última celebrada.

Aquestes dues característiques vistes —la violenta divisió entre els propis secessionistes i la baixa participació de manifestants— tenen un mateix origen: la frustració dels secessionistes per l’incompliment de les promeses dels líders del Procés.

Tal frustració es pot sintetitzar en la mirada d’un manifestant que aquest 11-S, davant el monument a Rafael Casanovas, duia una samarreta vella i descolorida amb l’eslògan «A punt, via lliure cap a la independència» propi de la Diada de l’any 2015. Sis anys després, la mirada d’aquesta ànima càndida i groga, amb samarreta descolorida del 2015, resumeix la frustració de no poder menjar gelat cada dia per a postres, com li van prometre els líders secessionistes en el seu moment.


Josep de Losports. Círcol Tradicionalista Ramon Parés y Vilasau (Barcelona)

   

Manifestante en 2021 con una camiseta de la Diada del 2015: «A punt! Via lliure per la independència».

 

* * *
 

 Traducción al castellano:

 
Una Diada a palos y reproches
 

Dos son las características de la Diada nacionalista en Cataluña de este año 2021: la violenta división entre los propios secesionistas y la baja participación de manifestantes. 

En efecto, este año, por primera vez en una Diada se han quemado imágenes del Presidente de la Generalidad, Pere Aragonés, junto a la ya habitual quema de imágenes del Jefe del Estado español. La quema ha tenido lugar en la manifestación organizada por la CUP (partido de extrema izquierda secesionista), cuyos diputados en el mal llamado Parlament invistieron en su día al Presidente cuya imagen ahora queman, y lo mantienen en el poder actualmente. 

El líder de ERC, Oriol Junqueras —que estuvo dos años en prisión por sedición contra España—, fue recibido por los manifestantes secesionistas con gritos y pancartas de «traidor», «facha», «botifler», «¡fuera Junqueras!», «paguita y sillita», «nos habéis vendido», etc., tanto en la ofrenda floral en el monumento a Casanovas del día 11 por la mañana como en el homenaje en el Fossar de les Moreres de la víspera.

Violencia entre ellos mismos: El odio que los secesionistas sienten por España solamente es superado por el odio que los secesionistas se tienen entre ellos.
 

Y la violencia subió de grado cuando una parada de la derechoide y secesionista Aliança Catalana situada en el Fossar de les Moreres fue destruida y sus simpatizantes agredidos violentamente por otros secesionistas, pero de extrema izquierda. Igualmente, varios miembros de las «ultraderechistas» y secesionistas Renaixença y del MIC (uno de ellos de raza negra) fueron apaleados por «antifas» antiracistas blancos de «extrema izquierda».

Y es que el odio que los secesionistas sienten por España solamente es superado por el odio que los secesionistas se tienen entre ellos. Este odio y división es consecuencia del abandono de la búsqueda y defensa del bien común, propio de la sociedad tradicional, para pasar a buscar cada uno intereses particulares distintos, propio de las sociedades liberales y revolucionarias. Con ello, se cae en la anarquía y en la contradicción de, por ejemplo, quemar fotografías de un Presidente que uno mismo ha votado y está manteniendo en el poder. O también de que «antiracistas» blancos secesionistas apaleen a un hombre negro también secesionista porque lo consideran de «extrema derecha».

Por otro lado, la participación en las manifestaciones de la Diada se hundió este año al no superar la cifra de cien mil manifestantes, aunque la Guardia Urbana de Ada Colau intente salvar los muebles al cifrar la participación en 108.000 personas, y los organizadores secesionistas engorden aún más la cifra, hasta los 400.000. Sea cual sea la cifra real, el pinchazo es evidente: la Guardia Urbana contabilizó 600.000 asistentes en la Diada del 2019, la última que se celebró.

Estas dos características vistas —la violenta división entre los propios secesionistas y la baja participación de manifestantes— tienen un mismo origen: la frustración de los secesionistas tras el incumplimiento de las promesas por parte de los líderes del Procés.

Tal frustración se puede sintetizar en la mirada de un manifestante que este 11-S, ante el monumento a Rafael Casanovas, vestía una camiseta vieja y descolorida con el eslogan «A punt, via lliure cap a la independència» propio de la Diada del año 2015. Seis años después, la mirada de esta alma cándida y amarilla, con camiseta descolorida del 2015, resume la frustración de no poder comer helado cada día de postre, como le prometieron los líderes secesionistas en su día.

 

Josep de Losports. Círcol Tradicionalista Ramon Parés y Vilasau (Barcelona)


Promesas incumplidas: ¿dónde están los helados de postre cada día que prometieron?



 
Publicado en el periódico La Esperanza:
[ https://periodicolaesperanza.com/archivos/7696 ]




divendres, 10 de setembre del 2021

11-S: la Diada separatista y la «contradiada» separadora

 


Un año más, llega la fecha del 11 de septiembre y en el Principado de Cataluña vuelven las celebraciones nacionalistas y secesionistas de la «Diada». Conmemoran la defensa heroica de Barcelona del año 1714 de Nuestro Señor, pero la presentan como lo contrario de lo que históricamente fue. Así, una guerra de sucesión al trono de las Españas se presenta como una guerra de secesión y conquista; y los independentistas republicanos laicistas de hoy día rinden homenaje en el Fossar de les Moreres a unos combatientes del siglo XVIII que en realidad fueron fervientes católicos, monárquicos e hispánicos.

En efecto, Francisco Canals Vidal (Cristiandad, núm 556. Junio 1977) observa que, «desde el Alzamiento de 1705, los combatientes del bando austracista en la Corona de Aragón luchaban no sólo por la sucesión de la Casa de Austria en el trono español, sino muy expresa y conscientemente por los ideales tradicionales, frente a la “modernidad europea” del absolutismo borbónico». Estos ideales serían paralelos con los que después fueron característicos del carlismo, y dan la razón en este punto a Rovira y Virgili (Història dels Moviments nacionalistes, 1914) cuando afirma que «los herederos de 1640 y 1714 son en realidad los carlistas de la montaña catalana».



En cambio, el nacionalismo catalán que padecemos actualmente en el Principado, tiene su origen en el romanticismo de raíz liberal y revolucionaria. No busca en la propia historia los principios de la Tradición que bebieron nuestros antepasados sino que, al contrario, moldea y manipula la historia —cual plastilina— para adaptarla a su ideología. Sus propios fundadores decimonónicos no pueden ocultar el desarraigo y extrinsecismo de sus actitudes y vivencias: así lo confesaba Rubió y Lluch cuando, hablando sobre Milà y Fontanals, afirmaba que de aquella escuela parecía ser «la negación de nuestra propia personalidad».

Así las cosas, el nacionalismo catalán actual, como «buen» liberalismo que es, endiosa la voluntad espontánea del hombre, y en consecuencia abandona la defensa del bien común temporal o inmanente —esto es, la posibilidad de una vida naturalmente virtuosa, que enseñaba Aristóteles— perfeccionado por el pensamiento cristiano —Santo Tomás— que encauza dicho bien inmanente hacia lo trascendente, esto es, la bienaventuranza eterna, asequible a todos por la mediación de la Iglesia.

Como consecuencia de lo anterior, cuando el nacionalismo catalán —de raíz liberal— deviene separatista, resulta ser sedicioso, ya que abandona aquel bien común inmanente y trascendente para perseguir únicamente bienes particulares: ya sea el afán de dominio de los partidos políticos o de la burguesía, ya sean las ventajas económicas («déficit fiscal», «Espanya ens roba»), o ya sea la simple soberbia de tenerse por una raza superior (recuérdense las humillantes palabras de Jordi Pujol hacia los andaluces). Y a colación, aquella campaña de la ANC según la cual con la independencia los catalanes «tendríamos helado de postre cada día». 


Al destruir así el bien común, se destruye también su principal componente que es la unidad y la armonía social.

En los últimos años, esta unidad y armonía social se ha intentado recomponer, pero no por la vía que hubiera sido la correcta y eficaz —es decir, volviendo a defender el bien común en una sociedad de principios tradicionales—, sino ahondando aún más en el problema, echando gasolina al fuego: mediante el constitucionalismo o mediante un patriotismo español sentimental, folclórico o identitario. Todos ellos de raíz igualmente liberal, como el nacionalismo catalán que pretenden combatir.

Así, el constitucionalismo español nunca podrá recomponer tal unidad que pretende, pues su propia naturaleza se lo impide. En efecto, y siguiendo a José Miguel Gambra (La sociedad tradicional y sus enemigos, 2019) el constitucionalismo dice fundarse sobre las cláusulas de un pacto libremente aceptado por los ciudadanos, en virtud del cual ceden unos derechos, que supuestamente todos poseen por naturaleza en igual medida, para constituir una sociedad política, o Estado. El fundamento ya no se halla en la conformidad con los fines naturales y sobrenaturales del hombre —que sería lo que podría recomponer la unidad y la armonía social, dirigiéndola hacia el bien común—, sino en las cláusulas del pacto que son adoptadas por convención, sin atenerse a criterio alguno de justicia, fuera de la libre voluntad de los individuos. Por tanto, ya no se caracteriza por su fin, sino por su causa eficiente (por su origen); porque tiene por justo lo que emana de la ley fundada en el pacto y de la mera voluntad de sus miembros. Voluntad que tanto puede ser la unidad como la secesión.

Además, cierto patriotismo facha defiende la unidad del Estado como un fin en sí mismo. Pero, como nos recuerda José Miguel Gambra, «de suyo la escisión puede ser necesaria para alcanzar el bien común en sentido clásico y católico (…) De igual manera, la formación de unidades superiores será conveniente cuando se trate de lograr mejor y más universalmente el fin natural y sobrenatural de la vida en común, pero serán rechazables cuando se trate de lograr otros fines contrarios a la religión: la Cristiandad era deseable, no la Unión Europea forjada bajo el signo del laicismo o de la laicidad».


En otras palabras, no se trata de combatir la secesión catalana per se, o de defender la unidad como un fin en sí mismo (eso también lo hacen los laicistas de la Unión Europea o los globalistas pro-gobierno mundial), sino de defender el bien común inmanente y trascendente, y los principios tradicionales en la sociedad.

Lamentablemente, la «contra-Diada» actual se basa en aquellas premisas equivocadas. En fundaciones que defienden la nación (no la patria) desde el constitucionalismo (liberalismo). En presidentes de fundación que siguen la filosofía de Gustavo Bueno —el materialismo filosófico— sobre el cual pretenden construir la unidad de la nación. En partidos políticos que niegan los fueros y el regionalismo constitutivo de las Españas, y en tal negación sólo conseguirán el efecto contrario al deseado. En profesores universitarios y de secundaria de ideología marxista que, aunque es de admirar su valiente oposición al régimen totalitario pujolista y postpujolista, nunca podrán aportar unidad y armonía social, debido a su ideología antinatural. Y en medio de tal magma de errores y herejías, la presencia de un tradicionalista sólo sirve como causa de confusión; y no procede como dispensa argumentar que tal presencia se explica como reacción ante el peligro separatista: ya decía Gómez Dávila, en uno de sus Escolios, que «nada más peligroso que resolver problemas transitorios con soluciones permanentes» (EI, 70a).

La unidad y la armonía social —que fue rota por el liberalismo tras su consecuente abandono del bien común— sólo podrá restablecerse volviendo al punto anterior a su ruptura, esto es, recuperando los principios existentes en el momento de unidad y armonía, y aplicándolos con prudencia en el momento actual. En otras palabras, solamente la vuelta de la sociedad a los principios tradicionales podrá recomponer la unidad anhelada.

Así lo creía también Torras y Bages (La Tradició Catalana, 1892) cuando escribió su conocida frase de que «Cataluña será cristiana o no será». Si Cataluña no es católica, no llevará sino a la construcción de una «Cataluña de papel», una fantasmagoría sólo real para intelectuales desconocedores de las cosas y de los pueblos.



Tanto el nacionalismo catalán por un lado, como su reacción constitucionalista, identitaria o sentimental españolista por otro lado, conducen al mismo abismo. De la misma forma que no cabe cooperación necesaria con ninguna de ellas, urge construir una alternativa auténtica, es decir, tradicional, para la Cataluña venidera.


Josep de Losports
Círcol Tradicionalista Ramon Parés y Vilasau, de Barcelona.

 

Publicado también en el periódico La Esperanza: https://periodicolaesperanza.com/archivos/7611


divendres, 27 d’agost del 2021

Ramon Parés: «La España católica es imperecedera»

Con motivo del 85° aniversario del martirio de D. Ramón Parés y Vilasau, el insigne carlista barcelonés que da nombre a nuestro Círcol, el historiador Antonio Peña ha tenido a bien redactar la siguiente semblanza publicada en el periódico La Esperanza y que, por su interés, reproducimos también a continuación.




Decir España y catolicismo es decir una misma cosa. Por eso los lacayos de la Sinagoga de Satanás siempre tienen a España en su principal punto de mira.

En multitud de ocasiones nuestra patria ha estado a punto de desaparecer a manos de los siervos de Satanás pero, en el momento más crítico, Cristo y la Virgen María han acudido en nuestro socorro utilizando al remanente fiel para luchar los buenos combates de la fe: para combatir espiritual y físicamente a los sin Dios y sin Patria, a todos aquellos que nos quieren destruir y para regar con católica sangre martirial los campos de España.

Así fue de Covadonga a Brunete y del Ebro pasando por Calvijo, Navas de Tolosa, Lepanto, Empel y tantas otras batallas. Gracias al sacrificio de todos los mártires, España siempre ha resurgido como faro de fe y esperanza católica para el mundo.

Vengo aquí a referir uno de estos españoles mártires por Dios y por España: D. Ramón Parés y Vilasau.


D. Ramón Parés nació en Barcelona en 1882. Afincado en Tarrasa, se dedicó a mejorar la vida de esta pujante ciudad industrial poniendo en práctica la Doctrina de la Iglesia. No por otro motivo era catequista. No por otro motivo pertenecía a la hermandad de Portantes de Cristo de la Iglesia del Santo Espíritu (actual catedral de Tarrasa). No por otro motivo fundó y organizó la Cruz Roja de Tarrasa y fue voluntario del Hospital de la Cruz Roja. No por otro motivo fundó y dirigió la Comunión Tradicionalista de Tarrasa. No por otro motivo fue Concejal y Diputado Provincial por la Comunión Tradicionalista.

No obstante su relevante labor, Ramón Parés nunca se consideró un hombre importante para el mundo. Su principal objetivo fue trabajar por la santidad de España y del mundo. Y por ello, porque el camino hacia la santidad comienza con la propia vida y en la familia, con la ayuda de Dios, además de realizar obras y actos piadosos, sociales y políticos, edificó un hogar católico. Es decir, formó un hogar donde el centro de la vida familiar era la fe católica en la oración. Un hogar donde se hacían los ejercicios espirituales ignacianos. Un hogar devoto de la Sagrada Familia donde todos los días se rezaba el Rosario, se vivía el Mes de María y los Primeros Viernes de mes. En el hogar de los Parés, el Sagrado Corazón era centro de vida familiar. D. Ramón y su esposa Dña. Francisca Sallent formaron una familia católica que dio 13 hijos para la Gloria de Dios, de la Iglesia y de España.

Los Parés estuvieron muy unidos al Templo de la Sagrada Familia de Barcelona y a Antonio Gaudí. Mosén Gil, hermano de Ramón, fue capellán custodio de la Sagrada Familia de Barcelona. Vivía en la casa rectoral con su hermana Consol y su tía María Vilasau. Ramón y Francisca a menudo se asomaban por el Templo Expiatorio con sus hijos. Una de sus hijas, Rosa, quiso hacer la Primera Comunión en el Templo. Gaudí le respondió: «Si quieres hacer la Primera Comunión en la cripta del Templo, no has de llevar ni mantón ni corona, ni hacer ostentación de nada». Es decir, sobriedad y humildad. Tal cual era Gaudí, así también los Parés.


Hay individuos que se hacen ricos y famosos pero sus vidas son sólo materia llena de impudicia y obscenidad. Y hay personas, hombres de una pieza, que trascienden su vida para ser instrumentos de Dios. Por eso Ramon Parés no se sorprendió cuando el 27 de agosto de 1936 los milicianos irrumpieron en su casa y le secuestraron, aduciendo que era reclamado por el comité de Casa Salvans de Tarrasa. Durante aquel día fue torturado y, finalmente, trasladado al día siguiente, 28 de agosto, al Comité de Tarrasa. Por el camino, a la altura de Can Viver, fue asesinado.

Un testigo anónimo avisó a su familia y refirió las últimas palabras de D. Ramón:

«¡Yo muero, pero la causa, el ideal religioso y patriótico por el que he ofrecido mi vida no puede ser alcanzado por el plomo de vuestras balas! ¡La España católica es imperecedera! Mis hijos lucharán por ella y la verán triunfante».
Y así fue. Uno de sus hijos, Ramón María, cayó en la batalla del Ebro y España volvió a tener un amanecer católico.

Por eso, Españoles, no perdáis la Esperanza, España está en peligro, sí, como en tantas otras ocasiones; pero ni Dios abandonará a sus fieles ni la Virgen María abandonará nuestra Patria.

¡Viva España! 

¡Viva Cristo Rey!

Antonio R. Peña, historiador


Acto de homenaje a D. Ramón Parés y Vilasau en el 85° aniversario de su martirio



El 28 de agosto de 2021 se cumple el LXXXV aniversario del martirio de D. Ramón Parés y Vilasau, el ilustre carlista barcelonés que da nombre al Círculo Tradicionalista de Barcelona.


Acto de homenaje

Con motivo de dicha efeméride, el Círculo Tradicionalista de Barcelona organiza un acto de homenaje el próximo 4 de septiembre con el siguiente orden del día:

12:00 h. Homenaje a D. Ramon Parés y Vilasau en el lugar donde fue martirizado (Tarrasa) con parlamento del historiador Antonio Peña.

13:00 h. Responso y homilía en el lugar donde reposan actualmente sus restos.

14:00 h. Almuerzo de hermandad en una Masía-Restaurante cercana.

15:30 h. En los cafés, parlamentos de algunos miembros del Círculo: Helena Escolano, Víctor Ibáñez, y José Escobedo.

Los interesados en asistir pueden enviar correo electrónico a: carlismobarcelona@gmail.com

                  

Datos biográficos 

Ramón Parés tiene una vida tan heroica y admirable como desconocida:

  • Es uno de los «12 mártires de la Sagrada Familia de Barcelona» y está en proceso de beatificación.

dimarts, 20 de juliol del 2021

Profanación de la Cripta del Tercio de Requetés de Montserrat

 


Un grupo secesionista anti-catalán ha profanado este domingo, 18 de julio de 2021, la Cripta donde reposan los restos de 319 requetés del Tercio de Nuestra Señora de Montserrat. Estos requetés eran soldados catalanes heroicos que se alzaron en 1936 para defender la bandera de la Tradición y del Principado de Cataluña, contra la Revolución de los sin-Dios. Los atacantes hodiernos al Mausoleo imitan los pasos de aquellos verdugos de la persecución religiosa de 1931-1939 quienes, a su vez, eran herederos de los bolcheviques de 1917 y, estos, hijos de la Revolución Francesa liberal, formando distintos eslabones de una misma cadena que se remonta al Non-Serviam primigenio.

Los atacantes de este domingo han accedido a la Cripta-Mausoleo sin forzar la cerradura (Reverendísimo Padre Abad de Montserrat, ¿guarda Ud. bien la llave del Mausoleo?). Han tomado dos imágenes de la Virgen de Montserrat y algunas de las banderas allí expuestas, afortunadamente las de menor valor histórico. Y les han prendido fuego.

En el Tercio de Montserrat, lucharon requetés catalanes de toda condición social y de todas la edades. Compartían trinchera padres e hijos, hermanos gemelos, e incluso hubo un caso de trillizos. Eran campesinos (pageses), proletarios, estudiantes, profesionales, seminaristas, nobles, e hijos de familias acomodadas: luchaban todos juntos para defender nuestra tierra catalana del odio revolucionario. Muchos de ellos no hablaban español, y los oficiales tenían que impartir las órdenes en catalán para hacerse entender por todos ellos. Durante los descansos, rezaban el Rosario en las trincheras. Y cada mañana antes de la batalla, asistían a Santa Misa y comulgaban.

Hubo requetés catalanes ilustres, como el filólogo y medievalista Martí de Riquer y Morera, que luego sería miembro de la Real Academia Española de la Lengua y experto en la obra de Cervantes. Jaume Bofill-Gasset y Amell, recompensado al término de la contienda con una Cruz Laureada de San Fernando individual, además de la colectiva concedida a todo el Tercio. Josep Portulàs, músico. Salvador Nonell i Bru, hijo de pageses de Mataró, de Can Bon Minyò, y que después de la Cruzada, con deseos de reparación, ingresó en el Seminario de Barcelona (al igual que otros 23 requetés del Tercio de Montserrat), siendo ordenado sacerdote en 1945. Y miles de jóvenes catalanes fieles a nuestra patria quienes, para Dios, nunca serán anónimos.

Los requetés lucharon sin odio para defender la Tradición y la Religión, porque amaban lo que defendían. Mientras que los revolucionarios, de hoy, de ayer, y de siempre, luchan porque odian y luchan con afán de destruir lo que odian.

Los atacantes a la Cripta-Mausoleo se han equivocado. Por dos motivos. Primero, los requetés del Tercio de Montserrat eran catalanes, más catalanes que los atacantes, ya que defendían los principios de la Cataluña milenaria y tradicional. Y segundo, porque los carlistas somos fieros y tenaces, y nos mantendremos más firmes aún, si cabe, en la defensa de la Patria y de la Religión respecto del odio revolucionario de los sin-Dios.

¡Viva Cristo Rey!


Círculo Tradicionalista Ramon Parés y Vilasau, de Barcelona

Comunión Tradicionalista, encabezada por S.A.R. D. Sixto Enrique de Borbón

 


 





dissabte, 1 de maig del 2021

DISCURSOS PRONUNCIADOS EN EL ACTO DE HOMENAJE A NTRA. SRA. DE MONTSERRAT



Siguen a continuación los parlamentos que pudieron escuchar los asistentes al acto, celebrado el sábado anterior, en honor de la Virgen de Montserrat. El primero es el sermón de D. Javier Utrilla Avellanas, FSSPX, cuya grabación ofrecemos al público. El segundo es el discurso que en el término de la cena, dirigió a los asistentes el Presidente del Círculo Tradicionalista Ramón Parés y Vilasau.



I. Sermón del Rvdo. Sr. D. Javier Utrilla Avellanas, FSSPX

Sermón en la misa votiva de Ntra. Sra. de Montserrat



II. Discurso del Presidente del Círculo Tradicionalista Ramón Parés y Vilasau

Reverendo padre, miembros del Círculo Tradicionalista Ramón Parés y Vilasau, señoras y señores, amigos todos: En primer lugar quisiera agradecerles en nombre propio, del círculo, y de la Comunión Tradicionalista, su asistencia a este modesto acto en honor de Ntra. Sra. de Montserrat, que no podíamos dejar de celebrar, aunque fuese de forma discreta y con asistencia poco numerosa.

Empezaré recordando las razones de la gran importancia histórica que para nuestro Principado tiene Ntra. Sra. de Montserrat, y proseguiré manifestando la notable relevancia que ha de suponernos para nosotros hoy en la desgraciada situación del mundo presente.

El origen del actual Monasterio de Montserrat lo consigna la historia en la Ermita de Sta. María, fundada el año 880 por Wilfredo el Velloso en las montañas de Montserrat, quien la donó al Monasterio de Ripoll en el año 888. La ermita se fundó para albergar una talla de la Virgen, que hallaron unos niños pastores en la montaña. Al principio se la quiso trasladar a Manresa por petición del obispo, pero fue imposible mover la talla, de lo que se coligió la voluntad de Ntra. Sra. de quedarse en dicho lugar, de un modo similar a como acaecería siglos después en Argentina con la Virgen de Luján. Andando el tiempo (en el año 1025), el abad Oliva, abad de Ripoll, obispo de Vic y uno de los patriarcas espirituales de la naciente Cataluña, fundó en la mencionada Ermita de Sta. María de Montserrat, el actual monasterio bajo la misma advocación, que pronto se convertiría en un centro de peregrinación gracias a los innumerables milagros, curaciones y protecciones, concedidos entonces, como hoy, por la Santísima Virgen. A partir del s. XV el monasterio se convirtió en una abadía independiente, que pronto se puso en las manos de los benedictinos de la Congregación de Valladolid. Desde el s. XV hasta 1835, trágica fecha de la criminal desamortización de Mendizábal, vivió una época de continuo crecimiento y esplendor, que lo reafirmó como uno de los más importantes puntos de influencia religiosa y cultural del Principado de Cataluña. A guisa de ejemplo y curiosidad, no podemos dejar de mencionar las notables contribuciones a la historia de la música de los monjes del monasterio; no solo por la escolanía, una de las más antiguas de Europa, cuya existencia puede remontarse con seguridad hasta el s. XIII, sino por el gran número de compositores (muchos organistas) que aprendieron su arte gracias la Orden de San Benito y que trabajaron incansablemente desde su lugar en el monasterio. 

La invasión napoleónica y la malhadada desamortización llevaron a la destrucción y abandono del monasterio en 1835. Sin embargo, la piedad del pueblo catalán, no quiso desaprovechar la primera ocasión que se le presentó para devolver a su antiguo esplendor tan notable monasterio, y reparar los atropellos nefandos que contra Nra. Sra. habían cometido las huestes revolucionarias, de modo que en 1844 se dio comienzo a la restauración de los edificios y la vida monástica; restauración que culminó, cuando en 1881 en la fiesta de Coronación de la Imagen de la Virgen de Montserrat, S.S. León XIII la proclamó Patrona del Principado de Cataluña y de las diócesis catalanas.

Como vemos, pues, la fiesta de Ntra. Sra. de Montserrat como Patrona del Principado es de institución relativamente reciente, pero no su devoción, historia, asistencia y amor por los catalanes, y veneración de éstos a Ella, cosas estas tan antiguas como la propia Cataluña, de ahí que el título conferido por León XIII no sea sino la coronación y acabamiento perfecto de un largo proceso histórico, intrínseca e inseparablemente unido a la vida religiosa y cultural del Principado de Cataluña.

En los tiempos de la Cruzada de 1936 el cenobio fue objeto de la salvaje persecución religiosa de los rojos, que martirizó a 23 de los monjes, pero tras la victoria de la España católica se reanudó la vida monástica que la Revolución había vuelto a interrumpir. Bajo la advocación y  patrocinio de Ntra. Sra. de Montserrat se destacó en la contienda el  tercio de requetés a su nombre dedicado, cuyo monumento conmemorativo todavía puede verse cerca del monasterio. Durante el Régimen posterior a la guerra, la corrupción doctrinal del modernismo, que fue completa a causa del Concilio Vaticano II, hizo que el monasterio se convirtiera en un foco de catalanismo, liberalismo y comunismo. A día de hoy, resulta difícil reconocer en los actuales monjes modernistas, el antiguo espíritu de San Benito; sin embargo sigue y seguirá siendo Montserrat para los catalanes la montaña sagrada, símbolo de la religión y la Tradición católica. Hasta aquí la importancia histórica que para los catalanes tiene Montserrat.

Ahora corresponde realizar una serie de consideraciones a propósito de la necesidad y peso de la advocación a Ntra. Sra. de Montserrat en el día de hoy. La Santísima Virgen ha de ser para nosotros un motivo de esperanza en los tiempos tan calamitosos que vivimos. Si bien ante la vista de la corrupción de nuestros tiempos, ante la desaparición completa de ls monarquías cristianas, y últimamente de toda capacidad humana de resistencia ante el avance del Nuevo Orden Mundial, sabemos por la teología de la historia, y revelaciones tan autorizadas como las de la Medalla Milagrosa, Lourdes o Fátima, que la Inmaculada Concepción será fundamental y determinante para la restauración del orden cristiano previamente a la degeneración que precederá a la llegada del Anticristo, lo que ha de ser un motivo de esperanza verdadera, aun cuando no lleguemos a ver dicho triunfo.

La historia nos muestra el ejemplo de los soldados del Imperio Romano de Oriente, quienes iban a la guerra cantando un himno militar, llamado ἀκάθιστος [akáthistos], que era a la vez un canto de alabanza a la SantísimaVirgen, compuesto en ocasión de varias protecciones milagrosas que concedió a Constantinopla contra varios asedios bárbaros en el s. VII d. C., con razón la alaba la Escritura, diciendo que es más terrible que un ejército en orden de batalla. De ahí hemos de extraer el convencimiento de que bajo su amparo siempre hay esperanza, por mal que el mundo se halle. Observaba el gran Balmes que en general a los hombres los males de su época le parecen los peores, porque no los comparan en profundidad con los de otros tiempos. Así, San Benito de Nursia hubiera podido desesperarse a la vista del caos subsiguiente a la caída de la mitad occidental del Imperio Romano, temiendo (seguramente con razón) que aquellos bárbaros salvajes, venidos de la Selva Negra y las estepas pónticas, acabarían con todo rastro de civilización, cultura, y, lo que es más importante, con la religión, pero los siglos se encargaron de demostrar que no iba a ser de esta manera; de todo lo cual se desprende que por grave y difícil que sea la situación actual, no por ello hemos de abandonar la esperanza, sabiendo además que la victoria postrema ya es nuestra.

Sin embargo, además de motivo de esperanza, Ntra. Sra. es ejemplo de lucha. Lucha no sólo individual y ascética, pero también contra los enemigos de la Religión y la Patria. En efecto, si la Santísima Virgen, que se distinguió a lo largo de su vida por sus virtudes eminentes, pudo seguir teniendo esperanza en la resurrección, cuando estaba a los pies de la Cruz en el Calvario, fue porque Ella antes había aceptado la cruz que le correspondía llevar para contribuir a la obra de la Redención, enseñándonos así el camino que habríamos de seguir. Esto es lo que hemos de hacer nosotros. Por más que los tiempos sean terribles, desconozcamos cómo terminará todo, y el mal avance con rapidez inaudita, si aceptamos nuestra cruz, si aceptamos que nos pueden venir contradicciones y dificultades de todas clases, será más sencillo sostener la lucha con ardor e ímpetu, esperando confiadamente en la Providencia divina. Podremos difundir con mayor entereza la doctrina de siempre, organizar actos como el presente u otros, oponernos en la medida de nuestras fuerzas a los planes satánicos de la Masonería, a pesar de cuantos obstáculos nos salgan al paso; bien asevera el Kempis que no se nos ha prometido el descanso en este mundo, sino en el otro.

Tengo para mí que una de las causas fundamentales por las que se ha extendido el modernismo y el liberalismo en la Iglesia, es el cansancio de los católicos ante la lucha. Ciertamente, es un hecho que no lo expresará en estos términos un filósofo serio de traje y corbata, pero al final es la actitud que se constata. La Santísima Virgen nos enseña, recuerda y conduce a la actitud y disposición justas y buenas que han de impregnar nuestra vida, especialmente en el combate contra el enemigo, una de cuyas más recientes manifestaciones, ahora ya en plena difusión, es la reformulación del viejo plan del Nuevo Orden Mundial en lo que se ha dado en llamar la Agenda 2030, que comprende todos los aspectos de la vida humana, y se está concretando en una serie leyes, aprobadas aprovechando la confusión que se ha provocado con el asunto del coronavirus: v.g. la ley de la eutanasia, las reformas educativas, todo lo concerniente a la ecología; en suma, un conjunto de elementos que, bien trabados y dispuestos entre sí, tienden al mismo objeto. Si nosotros nos oponemos, si resistimos con todas nuestras fuerzas, Dios, quien tiene siempre la última palabra, ya sabrá encontrar la forma de llevarnos a la victoria, como ocurrió en Lepanto, cual sucedió en Covadonga, o en la liberación de Viena del asedio turco en el s. XVII gracias al rey de Polonia. Nosotros, no obstante, hemos de poner de nuestra parte, luchar sin descanso, hoy estando aquí, otro día en una manifestación en defensa de la unidad de la Patria; en todo momento haciendo lo que nos corresponde, para que, cuando la Providencia intervenga directamente y con decisión, nos encuentre bien preparados.

Que la Santísima Virgen nos proteja y nosotros sepamos serle fieles. ¡Viva Ntra. Sra. de Montserrat! ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva España! ¡Viva Don Sixto Enrique de Borbón!


dilluns, 26 d’abril del 2021

CRÓNICA DEL ACTO DE HOMENAJE A NTRA. SRA. DE MONTSERRAT

 


El pasado sábado día 24 de abril nuestro círculo celebró el anunciado acto de homenaje en honor de Ntra. Sra. de Montserrat, Patrona del Principado de Cataluña y de las diócesis catalanas. Celebración que ha tenido lugar con unos días de adelanto respecto de la fecha propia, el 27 de abril, por cuestiones organizativas.
 
Después del rezo del rosario, al que se unieron los asistentes que pudieron llegar antes de la misa, principió ésta, oficiada en el inmemorial rito romano por el Rvdo. Sr. D. Javier Utrilla Avellanas, FSSPX, joven y ejemplar sacerdote además de licenciado en Ciencias Políticas, y seguida con gran unción y piedad de los fieles, que ascendían a una decena de personas, y entre quienes se contaban el nieto de un destacado combatiente del Tercio de Ntra. Sra. de Montserrat, y además un miguelista portugués, cuya presencia era un claro testimonio de la universalidad de la Hispanidad.
 
En el sermón el sacerdote meditó sobre el significado teológico de la montaña, símbolo del apartamiento del mundo en el que el alma edifica su vida en Dios para luego poder contribuir en la lucha por el Reinado Social de Jesucristo en la sociedad así política como eclesiástica, necesarias ambas para que el hombre desarrolle sus perfecciones y halle los medios para la bienaventuranza eterna. La fiesta de la Virgen de Montserrat, nos decía en la predicación, nos recuerda esta verdad, y nos apremia en la restauración de la sociedad cristiana en la roca de Cristo como fundamento último. Fundamento que estuvo siempre en la tradición religiosa y política de España, para los catalanes simbolizada en Montserrat; uno de cuyos últimos frutos fueron los mártires del Tercio de Requetés de Ntra. Sra. de Montserrat, cuyos difuntos se mencionaron en el memento de la misa. El ejemplo de estos mártires y el apartamiento del mundo al que nos mueve la montaña de Montserrat, añadió luego, nos llevan a juzgar de la realidad del siglo según los ojos de Dios, por manera que evitemos vernos arrastrados por las tinieblas de la Revolución, que por causa del Concilio Vaticano II han hecho sucumbir a un gran número de hombres, entre ellos descendientes de los soldados del susodicho Tercio de Requetés. Nos exhortó finalmente a la fidelidad al Reinado Social de Jesucristo, como nuestros mártires, bajo el amparo e intercesión de la Santísima Virgen.
 
Acabada la ceremonia, el sacerdote entonó el canto del Virolay, famoso himno que compuso en loor de la Virgen de Monserrat el insigne poeta catalán Jacinto Verdaguer, y divulgado con ocasión del milenario de Montserrat en 1880.
 
A continuación los concurrentes tomaron parte de una agradable cena de hermandad, donde pudieron degustar productos tradicionales catalanes: tanto embutidos de la tierra, como una cuidada selección del quesos, sazonados con un excelente vino tinto de Gandesa, y cerveza de abadía.
 
Tras la cena, tuvo lugar un breve parlamento del Presidente del Círculo Tradicionalista Ramón Parés y Vilasau, donde se conmemoró la historia de Ntra. Sra. de Montserrat, el monasterio a Ella dedicado, y se hizo patente el gran influjo así espiritual como cultural que para el Principado de Cataluña han ejercido a lo largo de los siglos, hasta la coronación de Ntra. Sra. de Montserrat en 1880 como Patrona del Principado de Cataluña y de las diócesis catalanas por S.S. León XIII. Se manifestó asimismo cómo Ntra. Sra. ha de ser motivo de esperanza en los actuales tiempos convulsos, y ejemplo de lucha, que tanto mayor y mejor será, cuanto mayor sea la aceptación de la cruz que la Providencia ha dispuesto para los hombres de nuestra época.
 
Pusieron fin a este sencillo acto de homenaje los vivas a Ntra. Sra. de Montserrat, a Cristo Rey, a España, y al Abanderado.