dimarts, 3 de febrer del 2026

Crónica de la jornada sobre poesía religiosa en Barcelona, con Andrés García-Carro

Andrés García-Carro de la Colina

 

Crónica de la jornada sobre poesía religiosa en Barcelona, con Andrés García-Carro


«Muchas veces, la poesía explica mejor que la teología los misterios de la Fe»



Un sacerdote carlista, amigo nuestro, le comentó hace años al poeta Andrés García-Carro, correligionario y amigo, que «muchas veces, la poesía explica mejor que la teología los misterios de la Fe». Excelente reflexión que al poeta se le quedó marcada a hierro en su memoria e influyó en su obra poética.

Nacido en La Coruña, fue durante su larga residencia en Bruselas que García-Carro descubrió, a los cuarenta y cuatro años de edad, la Misa tradicional y la Tradición. Este descubrimiento transformó, al igual que su vida, su forma de escribir poesía; empezó a cultivar la temática religiosa, de producción cada vez más profusa hasta alcanzar la cifra de ciento cincuenta poemas religiosos. Estos poemas son los que ahora ha recogido en su nuevo libro, titulado Poesía religiosa, que, como los ciento cincuenta Avemarías del Rosario, hacen profesión de fe católica con sencillez, hondura y claridad.


 

Andrés García-Carro de la Colina reside en Palma de Mallorca desde 2017. Viste la elegancia como una segunda piel. Es un místico del buen vino, y en su copa funde lo sagrado con lo profano, de la forma radiante y profunda que sólo la luz del Mediterráneo es capaz de alumbrar. Su elegancia es de estilo carlista por naturaleza: su bisabuelo fue coronel del Rey Carlos VII, el caballero don Francisco de la Colina y de la Mora.

Así, vestido con su júbilo natural y cargado con el maletín rebosante de Poesía religiosa, aterrizó en Barcelona, procedente de Mallorca, nuestro seductor de rimas. Era domingo, 25 de enero, III domingo después de Epifanía y festividad de la Conversión de San Pablo.

Después de la Misa de once de la mañana, reunió a un buen grupo de correligionarios y amigos en un establecimiento de la calle Vallespir, de Barcelona. Explicó la génesis de su poemario y recitó tres poemas que en él se incluyen: La Virgen María al pie de la cruz, Cristo Rey, y Monseñor Lefebvre. El público pidió propina y García-Carro recitó más poemas: uno dedicado a la Conversión de San Pablo, festividad litúrgica del día, y otros dos dedicados a sacerdotes amigos.

Era un recital tan ameno y vivo, que continuó en un restaurante de la Plaza de Huesca, en el barrio de Sants, con un almuerzo como excusa. El autor se aplicó con esmero y cariño en dedicar cada uno de los ejemplares vendidos. Una de las asistentes, mejicana, volaría de vuelta a México la semana siguiente con la Poesía religiosa entre sus manos y la promesa de difundirla por Nueva España. Otro, comenzaba una nueva vida en Madrid como profesor de secundaria y el autor le dedicó su poemario para que llegara «a ser un nuevo San Juan Bosco en el ejercicio de la docencia». Otro, que celebraba aquel día su onomástica, escuchó de labios del autor un poema dedicado a la conversión de su santo patrón. Otro, hijo de un requeté del Tercio de Montserrat. Otra, confesó el agrado de su hija adolescente por sus poemas, lo cual no sorprendió a nuestro autor quien ya sabe que sus poemas enganchan más que los «reels»...

El momento rebosó de tal solaz y regocijo, tan embebido (que no bebido) se encontraba nuestro autor, que olvidó la hora de su vuelo de regreso a Mallorca. Consiguió un nuevo billete nocturno y pudo volver así a su isla a medianoche, con la maleta vacía de ejemplares de su libro y el pecho convertido en un altar humeante, donde el incienso de su gratitud subía en espiral hacia lo alto.




A continuación, se transcriben los tres poemas que el autor recitó al inicio de la sesión:



LA VIRGEN MARÍA AL PIE DE LA CRUZ

María al pie de la cruz
con ojos sufrientes mira
a su amado hijo Jesús
que se desangra ahí arriba.
Una espada de dolor
el alma le ha traspasado
como el viejo Simeón
tiempo atrás le había anunciado.
Porque es madre llora y llora,
pero aguanta su dolor
porque sabe que es la hora
en que Cristo Redentor
la quiere Corredentora.
Acompañándola están
María la Magdalena
y María de Cleofás
y sólo de la docena
el dilecto apóstol Juan.
Jesús muriente en la cruz
a Ella y a él se dirige
y son para todos luz
las palabras que les dice:
«Mujer, he ahí a tu hijo.
Hijo, he ahí a tu Madre».


CRISTO REY

Para que Cristo reine
en nuestras naciones
primero debe reinar
en nuestros corazones.
Abrámosle pues nuestras puertas
de par en par,
dejemos que se haga
en nosotros su voluntad.
Abrámosle las puertas
de nuestro hogar,
pongámoslo en el centro
de nuestra vida familiar.
Con honores recordemos
a los mártires que su sangre
derramaron por Él
gritando en su martirio
«¡Viva Cristo Rey!»
y que sea cada gota
de esa sangre derramada
semilla de la que brota
renovada nuestra Fe.
Cerremos por el contrario
nuestras puertas a cal y canto
a los hijos de Lucifer
que niegan o dan de lado
a Quien vino para ser Rey
y abrámonos camino
por la senda del bien
guiados por el divino
faro de su Ley.
¡Adelante, hermanos!
Valerosos soldados seamos
de Cristo Nuestro Rey,
sabiendo que si luchamos
con gallardía y con fe
la victoria tarde o temprano
Él nos habrá de obtener.


MONSEÑOR LEFEBVRE

¿Quién como santo varón
y como mártir incruento
ante Roma se inmoló
para que la Santa Misa
tridentina hoy se celebre?
Monseñor Lefebvre.

¿Quién con férrea oposición
al modernismo irredento
heroicamente evitó
que la correcta doctrina
de nuestra Iglesia se quiebre?
Monseñor Lefebvre.

¿Quién sin cejar defendió
en nuestro lóbrego tiempo
la reyecía de Aquél
que Rey de reyes nació
en Belén en un pesebre?
Monseñor Lefebvre.

Los fieles de todo el orbe
lo loen y lo celebren
a este egregio campeón
de la Fe y la Tradición
que se empeñó en transmitir
aquello que recibió.

Andrés García-Carro en la Abadía de Montserrat, durante el acto carlista del 29 de enero de 2022.


Y, como inesperado bis, el autor nos envía el siguiente poema a modo de autocrónica de su propia presentación barcelonesa:

POESÍA RELIGIOSA EN BARCELONA

Ayer en Barcelona presenté
mi «Poesía religiosa» en un Café
de la calle Vallespir
justo después de salir
de misa en nuestra capilla
de la Fraternidad.
Me acompañó una buena cuadrilla
de amigos y correligionarios,
a los cuales les expliqué
la génesis de mi poemario
y tres poemas les recité
—«La Virgen María al pie de la cruz»,
«Cristo Rey» y «Monseñor Lefebvre»—,
a los que dos más agregué,
accediendo a su pedido,
mientras tomábamos el aperitivo.
Amables y generosos,
me compraron todos el libro,
que muy agradecido les dediqué
hasta que el maletín en el que llevaba
los ejemplares vacié.
«Cuando me muera —les dije—
recordadme por este libro».
Después unos cuantos nos fuimos
a comer a un restaurante
y fue tan reconfortante
la conversación que allí tuvimos
que el tiempo voló y mi vuelo
de vuelta a Palma lo perdí,
pero ésta ya es otra historia.

—Andrés García-Carro


Pueden adquirir ejemplares del libro en la librería de El Corte Inglés. Para envíos a Hispanoamérica, pueden acceder a la plataforma BuscaLibre. O, en cualquier caso, pueden contactar con el autor.


Lo Mestre Titas, Círculo Tradicionalista de Barcelona Ramón Parés y Vilasau

 

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